La idea de tatuarse o perforarse es algo que los adolescentes parecen traer incorporado desde el nacimiento, en cuanto llegan a determinada edad empiezan a pincharse y pintarse en las mas variadas partes de su anatomía, y si se ve... mejor.
Si bien son técnicas milenarias que han pasado a la historia cargadas con los mas profundos significados, hoy es algo tan común que no llaman la atención y el único simbolismo que representan es: “me gusta”o “yo también tengo uno”.
A fines del siglo XX comenzaban a verse tímidamente pequeños aritos en la nariz o cejas, y asomaban partes de piel pintadas por entre la ropa, hoy a todos les gusta lucir un cuerpo marcado para intentar decir "yo soy diferente", pero en realidad nos hemos divididos en dos grupos : los marcados y los no marcados...
A mi también me toco escuchar: “ma me puedo hacer el arito”, mis chancletas pertenecen al grupo de los
“me quiero marcar”. Hasta ahora, solo han sido piercing “temporarios” ya que en época de clases es obligatorio mantenerlos ocultos, y terminan por quitarlos, dejando una pequeña cicatriz donde antes hubo un “agujerito”.
La del medio, que cumplió sus 15 el año pasado, hace rato viene diciendo que quiere un tatuaje, al principio hacía oídos sordos, pero ya he comentado que la niña tiene el don de machacar la cabeza de su interlocutor, hasta ser escuchada.
Al final lo conversamos y me sorprendí preguntando: “Y que te harías?”. Me mostró, ansiosa y hasta un poco emocionada, un dibujo, tal vez pensó que mi simple pregunta ya era la firma del permiso. El dibujo no tenía nada que yo pudiera relacionar con ella, con su vida o con su personalidad. Al preguntarle como eligió el diseño solo respondió: “este es el que me gusta, ma”. Y pensé: solo un me gusta, que pasará mañana?.
Decidí no largar el famoso icono de la saturacion: “esta bien”, hasta que la chancleta esté segura y entienda que es una decisión con consecuencias para siempre. Decidí terminar la conversación: “mejor esperemos un tiempo”, aunque su carita confirmaba que no opinaba como yo.
Las modas pasan, y algunas dejan secuelas. Me quedé pensando cual hubiera sido la reacción de mi madre, si yo con 15 años le decía: “Ma, me quiero tatuar”, e imaginando el supuesto alboroto familiar que esa frase hubiese causado, me reí.
Hoy es un día especial:
Mi chancleta del medio cumple 15 años, y en mi cabeza se entremezclan los recuerdos, las emociones y no me privo de dejar correr algunas lágrimas.
Ah! Te quiero ver pasar con elegancia y dignidad, cuando escuches esto de boca de uno de tus hijos. Las madres no estamos programadas para recibir esta noticia, al menos la primera vez, y las reacciones pueden ir desde decir: “bueno empezá a ahorrar” (demostrando desinterés), hasta poner ojos de borrego degollado, voz de lamento boliviano y balbucear: “como que te vas?”. En medio de estas dos opciones, tenés un espectro de infinitas posibilidades, seguramente encontrarás una para vos.
Soy madre de mujeres, nacida en el sesenta y pico, chapada a la antigua y por si no quedó claro en mis "entradas anteriores": madre jodida, así que me aferro a la única frase posible: “donde vas a estar mejor que acá?”
Los chicos crecen y los quilombos también. Soy sorda a los versos de Khalil Gibran “ tus hijos no son tu hijos / son hijos e hijas de la vida”, él no fue madre. Estas tres son mías, y a pesar de considerarme muy amiga de la Vida y pasar maravillosos momentos en su compañía, yo las parí, me desvelé por ellas, las alimenté, las abrigué y cuidé, como para que venga Vida y se las lleve por ahí cuando se le ocurra. No!, todavía no es tiempo de soltar la prole!
Creo que casi todas las madres pasan por esto, cuando los hijos llegan a determinada edad, se les da por el escapismo, ésta vez me toco a mi. Admiro a las que lo aceptan de entrada y a las que dejan partir a sus hijos a otras ciudades a estudiar o trabajar.
Mi chancleta mayor, la misma que ama el desorden, que tiene el humor de un volcán en erupción, y que necesita una fanfarria sonando tres horas para despertarse; quiere desplegar alas, sin importarle un comino, que para mi siempre será una "nena".
Puede ser que el entusiasmo dure poco tiempo, según los psicólogos, los jóvenes prefieren quedarse en la casa paterna por varios años mas, luego de superada la adolescencia, y si esto es cierto, se le pasará. Aclaración: si mis palabras te suenan a auto-convencimiento, acertaste. Pero tambien es cierto que cuando la idea se planta solo es cuestion de tiempo para que germine.
Lo malo es que ni siquiera lo planeó con una amiga, solita ella y su alma quieren emprender este viaje a la independencia. Y cada vez que la tranquilidad me invade, aparece la chancleta y con vos solemne, acomete: "estuve pensando...." y ahí larga todo lo que su cabeza fue capaz de maquinar para lograr el pasaporte a la libertad.
Y continua monologando por un rato largo, aunque a esta altura de la charla, ya no escucho, por que mi mente se remonta a su primer día de jardín, su primer dientito bajo la almohada, cuando aprendió a andar en bici, etc, etc,... “por que, si me organizo bien, ahorro y me ayudan un poco, puedo alquilar algo chiquitito”.
Por un momento mi imaginación abandona su infancia y me veo colaborando con la “infame” en equipar con muebles de segunda mano su primera morada, cocinar durante la semana raciones extras y cargar el freezer con tuppers bien etiquetados, para asegurarme que siga alimentándose bien, recibirla los domingos con un enorme bolso lleno de ropa para lavar y planchar (si, soy de esas madres). De pronto mi imaginación dice basta!, regreso a la realidad y digo: "mejor empezá a planearlo dentro de un par de años".
Obviamente, la Joya (su padre) de este tema no sabe nada, para que vamos a cargar en nuestra conciencia ser las responsables de causarle un pico de presión que lo deje torcido de por vida.
Algunos chicos son mas propensos que otros, antes decían que era falta de agua y jabón, hoy que es por el tipo de sangre. Antes era una situación vergonzosa, hoy es pura demostración de afecto y cariño, como quien dice: un tema social (no junten cabezas, carajo!). Los piojitos son cada vez mas resistentes a abandonar a nuestros hijos. No hay manera de evitarlos, en época de clases, de colonia, en plazas, cines, cumpleaños, verano, invierno, playas, sierras, en todo tipo y color de cabezas, ellos siempre son los primeros en cantar presente.
Con el correr de los años han ido mutando haciéndose inmunes a cuanta porquería química que aparece en el mercado, incluso las de uso veterinario (supe casos de desesperadas madres, que llegaron a colocar la famosa pipeta para pulgas y garrapatas).
Puedo asegurar que he probado casi de todo (me falto kerosene y la famosa pipeta), convirtiéndome así en una especie de experta en la materia, ya que mi chancleta menor tiene una de esas cabezas que jamás se sentirá sola.
Desde su primer día en sala de tres ya vino con compañía. No me hice mayor problema, simplemente puse manos a la obra. Mi primer error: la confianza.
Intenté todo lo conocido, comencé con la marcas comerciales: champúes, lociones, espumas, jabones, siempre acompañado de peine fino. Los resultados duraban mucho menos que el contenido del envase. Pero estaba lejos de darme por vencida. Mi segundo error: subestimar al enemigo.
Luego opte por la “onda natural y culinaria” mezclas caseras de lavanda y cuasi amarga, vinagre de manzana o de alcohol, y cualquier otro dato de alacena que llegara a mis oídos de madres, abuelas, curanderas y chamanes, pero bastaba un día de clases, o una reunión de amiguitos, para que mi trabajo fuera declarado inútil. Hasta llegue a reconocer de que cabeza provenían los enemigos: estuviste con Fulana (la pelirroja), con Mengana (la morocha), y cuales eran “cosecha propia” ya que los guachos se mimetizan con el color del cabello.
Invertí gran parte de la herencia de la abuela en adquirir los mejores peines finos del mercado, con dientes lisos, dientes ranurados, hasta con lupa incluida, no me animé con el electronico, digamos que eso de electrocutar bichos en su cabeza me dio un poco de cosita.
Pude comprobar, con cierta frustración, que el pegamento de los huevitos (liendres) es uno de los materiales mas fuertes del mundo (raro que la famosa marca de pegamentos no haya sacado un producto a base de esta sustancia, digamos que la materia prima es “inagotable”).
En ocasiones su cabellito, siempre corto, quedaba bastante deteriorado por el insistente paso de los clavos de acero que luchaban incansablemente contra habitantes que se rehusaban abandonar su morada.
Pasaron muchos años desde aquella primera invasión, hoy la moda es pelos largos como esperanza de pobre, aunque la mayoría del tiempo camuflados bajo un rodete o cola de caballo, para dificultar el ascenso de los escaladores al Nirvana capilar, pero igual se las ingenian y llegan. Ahora nos turnamos con el peine fino. Escucho: “deja ma, yo lo hago”, aliviando así mi angustia y recordando la largas noches en vela pasando el dichoso adminiculo mientras la chiquilla dormía.
Ya no le decimos bichitos, ni piojitos, hemos cambiado los términos de acuerdo a la cantidad: condominio, ciudad, país, mundo, para llegar a nivel universo, y el problema continua tan vivo como el primer día, los productos comerciales no son efectivos (seguramente porque ven mas beneficio en mantener el problema, que lograr la solución), los recetados pueden dar resultado al principio pero no evitan reinfectarse nuevamente, en poco tiempo, a pesar de la insistencia del peine fino.
Al igual que Juana de Arco, seguiré mi lucha incansable hasta lograr la victoria, soy optimista y siento que gano una batalla con cada pasada del dichoso peine, aunque a veces me veo como Don Quijote luchando contra molinos de viento.
Esta historia que voy a contarte tiene ya varios años, la desarchive de mi memoria por que el machito cabrío de la familia (mi sobrino) desde que terminó con su novia: srta “papel absorbente”, retornó a un viejo y maravilloso hábito: venir a casa y compartir gratos momentos con mis chancletas. A los cuatro les gusta escuchar viejas historias de cuando eran mas chicos y manejables.
Uno de los inconvenientes que tiene el muchacho (ya con barba) es su desorientación. Su cabezota carece de brújula y eso le ocasiona perderse con solo dar una vuelta manzana, hemos probado de todo, guía de calles, papelitos con minuciosos planos, hacerle memorizar como ir y volver, pero si el recorrido es nuevo y un poco largo, el pende se pierde.
Esto sucedió una noche de invierno allá por el 2002, mi hermana trabajaba todo el día tratando de salir adelante luego de una separación que la puso (como a muchas) de patitas en la calle, solo con una valija y un crio.
Mi madre, conocida como Reina Madre, por tener la particularidad de quedarse con la última palabra, no ser contradecida por nadie y poseer el don de salirse siempre con la suya, les ofreció su casa como nuevo domicilio, hasta tanto se organizaran. Mi familia y yo por ese entonces vivíamos a unas 15 cuadras de la casa “Real”.
Alrededor de las 18 horas mi hermana llama a mi madre para indicarle que mande al pichón de 12 años, a la esquina de la “farmacia” (cinco cuadras de la casa, todo derecho, zona comercial) para encontrarse con él. El pende que en ese entonces ocupaba el 100% de su cerebro con la Gameboy, a todo respondía en forma automática: “si, ya se” (sin saber un carajo de nada), y sumado a su facilidad para perderse, era una fija que no iba llegar a destino.
Al pasar los minutos, mi hermana insiste llamando a mi madre: "todavía no salió?, lo estoy esperando", como el niño ya había salido, mi madre comenzó a preocuparse, como solo se preocupan las abuelas, se calzó sus Topper, ajusto la campera de su joggin, se abrigó el cuello con el poncho de alpaca de mi abuelo y recorrió el camino hasta la farmacia, mirando de un lado al otro. Al ver que el mocoso no aparecía, el pánico comenzó a leerse en sus ojos. Mi hermana decidió enviarla a casa, por las dudas regresara el despistado.
Esas cinco cuadras hicieron volar la imaginación de mi madre, un poco alarmista y asustada por la moda de los secuestros express de la época. Al llegar a casa, y en un acto sin precedentes, cacheteo el teléfono y llamó a la policía informando de un SECUESTRO, o sea , fue directo al grano (de su sospecha), podría haber dicho: se perdió mi nieto, pero siempre fue mujer de pocas vueltas. Luego del llamado a la comisaría, aviso a la Joya y por último, a mi.
-Chechu!! me secuestraron al nene!
-Queeeeeee?, para, que paso?
-Venite ya.
Pensando en una represalia de mi ex cuñado, deje las chancletas al cuidado de una vecina y salí de raje.
El invierno había oscurecido el cielo temprano, soplaba un viento frio que cortaba la respiración y no encontraba ni un taxi para el aventón, corrí las 15 cuadras (bueno, en realidad, las camine rapidíto, mientras me repetía, largá los bizcochitos Chechu). Al llegar, la escena era dantesca: mi madre llorando, la policía haciéndole preguntas, el móvil policial con las luces encendidas, a unos metros, bajando de un taxi la Joya, yo con la campera y la bufanda bajo el brazo - la caminata y los quilos de mas me habían hecho entrar en calor- tratando de calmar a mi madre y, en cada ventana un rostro vecino escondido tras la cortina tratando de descifrar que sucedía.
De repente miro hacia la esquina y distingo la figura de mi hermana con el supuesto secuestrado.Nunca supimos en que parte del recorrido dobló, ni por que. Mi hermana sabiendo de su falta de orientación, lo encontró a una cuadra de la dichosa farmacia, parado en una esquina con carita de desesperación.
Ya mas relajados, nos disculpamos con los oficiales, empastillamos a la Reina Madre para bajarle un poco los decibeles, y sermoneamos al pende, mientras tecleaba en su Gameboy y respondía: “si, ya seeeee”.
Lo maravilloso de este país, es la mezcla de culturas y tradiciones de los inmigrantes de antaño, que sin importar nacionalidad o credo se fueron entrelazando como cintas de colores y comenzaron a poblar, con los mas variados descendientes, esta tierra.
En casa la diosa diversidad se desquitó con toda la furia. Tantos colores, tantas personalidades, hacen que mas de una vez haya explotado en ataque de ira, rematando con un típico: “a quien corno saliste, con ese carácter de m...”.
Veamos:
Padre con fuertes raíces tanas, casi en estado puro + Madre descendiente de criollos mezclados con origen incierto. Resultado impredecible multiplicado por 3.
La mayor: altísima, delgada, morocha, de mirada penetrante, humor de mil demonios, escasa sonrisa, con gran habilidad para resoplar a modo de fastidio al solicitarle alguna tarea, experta en dar portazos con estilo. Su color favorito: el negro, detesta el sol, al igual que un vampiro su día comienza con la noche hasta el amanecer. De vida mas que reservada, oculta, comparte solo con ella misma. Su habitación fue comparada alguna vez con el Impenetrable chaqueño. Su talento: el desorden
La del medio: castaña, de ruluda melena y contextura chica, de carácter bien tano, temperamental pero amistosa, chica popular, ni cuando duerme esta desalineada, siempre experimenta peinados y maquillajes. Muy picara, conoce las debilidades del otro al momento de pedir. Es manejadora, empezó a hablar luego de los 2 años y desde entonces no ha parado un minuto. Detesta ser segunda y mucho mas ser la “del medio”. Su talento: delinearse los ojos con perfección artística.
La menor: heredó la parte del origen desconocido, rubia, de tez blanca, de contextura grande, hippie onda “Woodstock”, todo en ella es amor y paz. Tiene la habilidad de convertir, su vocabulario de una cascada arco iris a una cloaca, si la situación lo requiere. Es la que decide hacerse a un lado cuando la batalla entre hermanas esta fuera de control. Dale una tele, un pijama y es feliz. Su talento: moverse por la vida en cámara lenta.
Con los tiempo que corren, te imaginaras que vestir a tan variado linaje, puede costar unos cuantos morlacos. Pero siempre tratando de que me quede algún vuelto busco prendas que, aunque sea, puedan usar dos de tres. El mes pasado la menor quería un pantalón, luego de recorrer todos los lugares conocidos, encontró uno del color, el talle y el corte buscado ( voila!!!). Al llegar a casa, las dos mayores esperaban a su hermana como buitres que aguardan impacientemente el ultimo aliento de su presa: “a ver que te compraste, dale mostrá”!. Contenta la menor mostró, segura de que era la única con cuerpo para esa prenda y la podría disfrutar en exclusividad.
Una tras otra se lo fueron probando, por arte de magia el jeans se ajusto al cuerpo de cada una de las tres, solo un poco corto para la mayor que lo solucionaría con un par de botas o unas polainas con llamitas norteñas.
Inmediatamente luego de presenciar el “Milagro”, tome nota del local, de la marca del jeans, de las características de la prenda, y en unos días iré a comprar uno igual de otro color, por que los dioses no te sonríen de esta manera, muy seguido.
Paró, así dicen las sabias enseñanzas. A veces siento como si una nube negra cargada de lluvia, granizo, truenos y relámpago estuviera sobre mi cabeza.
Comenzando por el principio: síndrome gripal con efecto dominó, les toco a las chancletas, una tras otra fueron cayendo con los mas diversos síntomas: dolor de cabeza, decaimiento, malestar general, algunas líneas de fiebre. A la mayor no le quedó otra que pasarla como buena heroína, solo reposo de a ratos, gripe y parciales no se llevan bien, pero había que hacerlos convivir.
La del medio tiró la toalla dos días después, con síntomas similares agravados por juelepe de semana con exámenes, se instaló en la cama. Llamé al servicio de emergencias médicas que luego de seis horas de espera (temporada alta para la profesión), se presentó para atender a dos de tres. Parecían huerfanitas inmigrantes sentadas en el borde de la cama esperando a ser revisadas para ingresar al país. Reposo, líquidos, nebulizaciones, ibuprofeno (a rolete), y 48 horas de reposo, Bah! nada del otro mundo, ya estábamos en eso.
Mientras trataba de seguir armando mi agenda diaria, me sentía invadida, tanta gente en casa en horas de la mañana no era fácil de llevar, lo primero que hice fue entregarles el cencerro de bronce (reliquia familiar), a modo de llamador, con la aclaración: “activar solo en emergencia”. La put... campana no dejaba de sonar. Cuando llegó la noche ya me sentía Florence Nightingale.
En cuanto presentaron mejorías las dos mayores, y siguiendo con los dichos populares: “sobre llovido, mojado”, le toco el turno a la menor: ojitos vidriosos, decaimiento, mas de los mismo, pero ésta es fuerte, se recupera rápido y no jode.
Para no desaprovechar el tiempo, me las ingenié para mantenerme en forma: step full (14 escalones ida y vuelta) streching (levantar todos lo que estaba en el suelo, apuntes de estudio, pañuelos de papel, etc), equilibrio zen (llevar bandeja con platito de sopa y no derramar), ejercitación del hemisferio izquierdo (armado del nebulizador, sin omitir ninguna pieza).
Cuando todo volvía a la normalidad, sintiéndome conforme con el resultado de haber superado la prueba de resistencia exitosamente, y mientras ventilaba la casa entera con 4° de sensación térmica, y un cd de flamenco lounch que llenaba de energía vigorizante cada rincón; un estridente “prip prip prip” de mi radio: “Gorda, me siento mal”. Nuevamente sentí sobre mi cabeza el nubarrón oscuro cargado de rayos y centellas. Estarás de acuerdo conmigo que un simple resfrío para un hombre, es un estado casi terminal. Si a eso le sumamos que el sujeto en cuestión es asmático, alérgico e hipocondríaco, comprenderás por que sobre mi cabeza sonó un desgarrador trueno y comenzó a diluviar.
Esa noche llegó a casa con aspecto lastimero, igual que inocente caminando al cadalso, mientras repetía una y otra vez: ”que mal me siento ahhhhhhhhhh”.
Ya en cama, bien arropado y mimado (por que si no se deprime y es peor) comenzó con su auto diagnóstico, al que ya nos tiene acostumbradas:
-Debe ser gripe A.
-No hay gripe A, respondí con paciencia
-Tal vez sea bronquitis, con el asma se me complica todo.
-No estas tosiendo, no tenes silbido en el pecho pecho, no tenes fiebre.
-Me siento muy mal, creo que de esta, no safo.
-Dejame de joder , toma un paracetamol, si necesitas algo, hace sonar el cencerro.
-No me dejes solo..... Gorda.... Gorda ..... Gor....
Hace cosa de dos años, tal vez un poquito mas, mi sobrino, único machito de la prole familiar y por tal motivo, mimado y consentido por todas nosotras, como si fuera el último paladín del universo, comenzó a trabajar en un fast food.
Al verlo tan callado y retraído, absorbido completamente por una vida de ostracismo, donde su mundo se resumía a una habitación, una tele y una compu. Comenzó a alternar su 5° año del cole, con el laburo, y poco a poco los cambios fueron apareciendo: amigos nuevos y salidas nocturnas con compañeras de trabajo, madre y tía felices.
A los pocos meses de estrenar su nueva y emocionante vida, el pichón se nos puso de novio. Ella calladita, discreta, modosita, bueno como todas nos mostramos al principio hasta que dejamos ver el aguijón.
Las primeras visitas de la joven eran esporádicas, pero al poco tiempo y con la excusa de vivir “mas allá del fin del mundo”, pernoctaba viernes y sábado en casa del novio, o sea la casa de mi hermana y por ende se convirtió en mi nueva vecina. Madre, tía y primas un poquito celosas por sentir que el muchachote se nos escurría de las manos como un puñado de arena. Positivamente tratábamos de pensar que pronto se pasaría el metejón, pero en el fondo sabíamos que la damita lo había engrilletado hasta el tuétano con el truco mas viejo del mundo.
La muchacha ya no nos parecía calladita sino mas bien escueta de lenguaje. Nos convencimos de que no tenía un problema de comunicación, sino que manejaba una extraña lengua de sonidos guturales en respuesta a saludos o intentar, por parte nuestra, de mantener una breve conversación.
Mas adelante nos dimos cuenta de que su paladar también era corto, ya cada vez que se la invitaba a un almuerzo familiar, había que pensar en un menú especial para la niña, quien luego de 2 o 3 bocados, y con una mueca de “puaj”, dejaba su plato casi intacto.
Se la llegó a conocer en el ámbito familiar como “La Señora” ya que se movía por la casa como ama feudal, recostada cómodamente en el sofá del living viendo la tele, facebookeando en la compu o durmiendo en las habitaciones.
La madre, resignada, lo intento todo por lograr lo del viejo dicho: “cada chancho a su chiquero”, desde hablar educadamente hasta explotar en ataque de ira, pasando por altas dosis de valeriana, cedrón y tilo para recobrar la compostura, pero la joven lo soportaba todo y no se daba por aludida.
La progenitora del imberbe solía descargar su enojo por la intrusa, en mi cocina, donde lograba exorcizarla cebándole unos espantosos y tibios mates que la hacían olvidar el motivo de su bronca, para recordar, con semejante brebaje, que siempre hay cosas peores que las nueritas.
Nota: hoy el mozalbete está soltero, luego de montones de ositos de peluches y almohadones en forma de corazón, se le pasó el metejón, se lo ve un poco triste y alicaído, pero sabemos que no será por mucho tiempo.....
Que puede suceder en las vacaciones cuando no tenes donde cornos meter a la prole, por que crecieron y ya no calzan en ninguna colonia, pero les falta varios centímetros para la independencia absoluta, y la Joya de tu hogar hace coincidir su descanso invernal con el de los chicos. Quiero decirte, por mas doloroso que parezca, cuando escuches por parte de tu familia : nos arreglamos solos, no te vamos a molestar : ES MENTIRA, UNA ABOMINABLE MENTIRA.
Ahí, es cuando debemos pasar la prueba de fuego, cuando vemos si las horas de terapia, realmente, fueron una buena inversión, cuando los ejercicios de control mental deben dar resultados óptimos. Y rezá para que no inventen una epidemia de alguna gripe con nombre de abecedario, o la posible llegada al país de un virus mortal que afecta a algún muy lejano lugar, lo que llevaría el receso a duplicar su duración.
Ya sucedió hace un par de años, pero somo fuertes y sobrevivimos a la gripe y a las vacaciones invernales, por que somos todo terreno!.
Primera semana: es temprano y hace frío, dormimos un poquito mas de lo habitual, la casa descansa como domingo. Empieza el quilombo: tareas escolares (Seño: son vacaciones!!!!). Leer aburridísimos libros, infinidad de cuentas, problemas, monografías y un montón de cosas mas que jamás serán corregidas, sino que se dan por el solo hecho de escorchar.
Salís a las corridas, por que es temporada de teatro infantil y estrenos de algún Harry Potter o un desacierto cinematográfico de Disney, o un recital del grupo Teen de turno, y estoicamente haces dos horas y media de cola, enchastrada de coca y pegoteada de pochoclo, y a tu billetera se le falsea el cierre de tanto abrir y cerrar, lo único que querés es sentarte en la butaca y dormir.
La Joya, jode en la casa, pululando como moscardón de verano, y a pesar de tener buenas intenciones de ayudar y colaborar con algunas tareas sencillas, se convierte en algo similar a un grano en el tujes.
Y nuestros nervios empiezan hacer cortocircuito, la calma se aleja como marea baja, pero ellos felices por que dormirán hasta pasado el mediodía, y las camas se harán a cualquier hora, o ni se harán. Se llenará tu casa de chicos, la tele, la compu y la play estarán funcionando a full. Escucharás hasta el cansancio, “ma me llevas a.....” o “me venís a buscar a.....”
Lentamente te vas deteriorando, aparecen las ojeras, te vas encorvando, las arruguitas se pronuncian, el cabello presenta notables síntomas de “frizz nervioso”. Hay mas para lavar, mas para cocinar, mas para ordenar, y tu tiempo libre, ese que sabes aprovechar para vos sola, se evapora como gotas de rocío al mediodía.
Para la segunda semana: ya están todos aburridos, molestos, gracias a nosotras lo de la escuela ya se termino, y la familia empieza a joder, pero a esta altura ya estás casi catatónica, y no das bola al: "que puedo hacer?", “Gordita, que podemos cocinar hoy?", o el famoso pico del aburrimiento: “Sabés que estoy buscando y no encuentro?".
Entonces como hace frío y esta nublado llevas a tus hijos al shopping, pero tarde te das cuenta que un millón de madres pensaron igual que vos y hay mocosos por todas partes, que corretean, empujan, lloran, los globos que se revientan, gigantescos vasos de gaseosas derramados, conos de helados derretidos en alguna silla, celulares que suenan con espantosas melodías a todo volumen, bullicio ensordecedor, pero ya no importa, respiras hondo y lográs que tu mente te transporte a una verde pradera, y superás el shock.
Y llegamos al primer lunes de la segunda parte del año, y con él nuestra recuperación, pero sabemos que ya nada será lo mismo, invertimos demasiada energía en las vacaciones, y la nueva etapa se hará cuesta arriba.
Después de todo este raid, ese mismo lunes, cuando la soledad reina nuevamente por algunas horas, por que todos regresaron a sus tareas, descansados, desestresados y contentos, somos tan bolud.. que hasta los extrañamos... un poquito.
Fuerza!! Tu puedes!. Somos del 60 y pico, no nos matarán tan fácilmente!!!!
Ya a mitad de semana, se asomaba un sábado movido. Las chancletas y la Joya tenían programa y necesitaban que esta mujer del 60 y pico, se calzara el uniforme de chofer.
Las chicas comenzaron a coordinar los cronómetros, ya que cada una tenía sus planes, todo acompañado con el típico “que me pongo”. Mala semana para ordenar placares.
Fue muy placentero para mi ver como la mayor oficiaba de asesora de imagen con las mas chicas, a cambio (obvio nada es gratis) de que la del medio la maquillara.
El sábado a media mañana, vueltita por el centro comercial para comprar alguna pilcha, y para reponer rimmel y delineador.
Al mediodía, teléfono y celulares machacaban los oídos. Por ahí se escuchaba: “dale venite, mi mamá nos lleva. (Epa!!! quien soy la reencarnación de Claudio Levrino en Un Mundo de 20 Asientos?).
La mas chica debía reunirse en casa de una amiga a las 18 hs para “producirse en compañía” antes de partir a un baile organizado por el club del barrio. Empezó a escorchar a las 17, “ma, me llevas”. La joya aprovechó el aventón, ya que tenía un torneo de su deporte favorito, por suerte y sin protestar, se conformó con acercarlo a alguna parada de bus.
Para cuando regresé a casa, ya estaban listas la del medio y sus amigas para partir a la matiné, mientras la mayor (que tenía un casamiento), todavía daba vueltas de un lado al otro ,"Dale!! Apurate che", le decían. Si bien podría haberse ido sola, me ofrecí a llevarla ya que no es fácil dominar 1,77 mt de altura, cuando se le agregan 10 cm de tacos.
Como por arte de magia todo salió perfecto! Regresé a casa, tranquila y sin apuro, solo por unas horas ya que las menores y un par de amigas esperaban por mi, cual Cenicientas, a las 00Hs. No quise ni asomarme a las habitaciones ya que sabía que me daría un ataque de nervios al ver el estado en que habían quedado.
Cuatro horitas MIAS, que me permitieron ver una peli, mientras avanzaba un tejido comenzado hace mucho tiempo, y llegar al desenlace de un juego de rol, en el que protagonizaba una feroz guerrera capaz de enfrentar a los mas temibles monstruos del inframundo (un vicio que me supera).
Y antes de que la carroza se convirtiera en calabaza, pasé a buscar a todas las princesas, que parecían mas, un manojo de cotorras contando al mismo tiempo los acontecimientos de la noche.
Siempre digo, mis chancletas son mi oxigeno... pero a veces me producen hiperventilación
Si buscamos el significado de la palabra sábado veremos que deriva del griego sabbaton y este a su vez deriva del hebreo shabbhath que significa: REPOSO, DÍA DE REPOSO, DESCANSO.
Ahora si yo tuviese que buscar un significado mas apropiado para mi, sería el término de origen africano de la lengua quimbundu: QUILOMBO.
Es el día en que toda la familia esta en casa. Están los que quieren dormir un poquito mas, y los que se levantan tempranito e impiden que los otros descansen ese poquito mas.
Es, muchas veces, el día de limpieza profunda, de acomodar lo que dejamos a medio terminar durante la semana, día de compras en supermercado. El sábado, puede llegar a ser un día muy complicado.
Yo soy de las tempraneras, no por voluntad propia, me toca el horario matutino de sacar el perro a pasear, para mi desgracia el can tiene el reloj adelantado y empieza a escorchar a las 6:00 de la mañana, con suerte puedo mantenerlo callado una hora, para entonces, el pobre animal tiene la vejiga a punto de explotar y no queda mas remedio que levantarse y comenzar el día. Mientras el pichicho corretea alegremente por los jardines vecinos, dejo un pava en el fuego como para preparar la primera tanda de mates.
Ya en la cocina, el perro mas relajado (vejiga vacía y estómago lleno), trato de no hacer ruido, para que nadie se despierte y me robe ese ratito de paz. Arranco con la mateada y la compu. Ahhh! es mi hora preferida. El perro se echa a mi lado. Que hora mágica!!!. Y cuando la perfección del silencio comienza a acariciarme los oídos, suena el portero eléctrico (son las 8:30), superado el susto (recordemos que estaba en pleno proceso de relajación), escucho por el teléfono: querida hermana te traemos un mensaje de paz, en mi mente resuenan palabras que mis dedos no se animan a tipear, aclaro: no tengo nada contra las religiones, pero si contra estos infelices que echaron a perder “mi momento”. Cinco minutos después empieza a caer gente al baile, la menor se despertó con el timbre, y como encontró la compu prendida y despejada, ya se acomodó, chau compu, me quedan los mates, no por mucho tiempo, el jefe de familia hace su entrada triunfal, ya vestido para ir a tomar el cafecito al bar (que suerte!!!!), pero antes de partir revisa alacenas y heladera para hacer un recuento de lo que hay que comprar en el super. No se para que, si termino yendo yo, y como las nenas quieren descansar me toca ir sola.
Ya para las 10:00 el lavarropas funciona en su segunda vuelta , se ventilan las habitaciones, se hace todo lo postergado durante la semana, se ayuda con algunas tareas escolares, se sale corriendo al super, ya es hora de comprar, parece que todos nos pusimos de acuerdo con el horario, el lugar esta lleno y las colas de cajas son interminables, pero en el fondo pienso: no hay apuro, si total es sábado, y una voz desde lo mas profundo de mi ser responde: “Y con eso que?...”
De regreso cargada como Ekeko, incluso con pucho en la boca, espero el milagro de que alguna de mis hijas haga el esfuerzo por sorprenderme y me ayude con las bolsas, ja ja ja , sola y como puedo logro llegar a la cocina sin romper nada.
Al mismo tiempo que llega mi esposo, que luego de leer cómodamente el diario en una mesita del bar, pasó por una verduleria y compro exactamente la misma fruta y verdura, que yo en el super.
Corriendo, preparo un almuerzo rápido: hamburguesas para todos, pero por algún motivo la cocina quedo como para dinamitar.
Ya todos comienzan la tarde del sábado, mientras yo continuo de aquí para allá, lavando platos, acomodando compras, mientras el pobre lavarropas entre crujidos y rechines parce suplicarme clemencia, por exigirle una tercera vuelta.
Para cuando me siento a tomar el cafecito, nuevamente sola en la cocina, que huele a "poett", ya son mas de las 3:00, aparece la mayor media dormida para almorzar, y la del medio me pide ayuda con geografía, accedo a regañadientes mientras busco en la guía de las calles el pasaje Garompa al 2400, para llevar a la menor a un cumple, como no podía ser de otra manera queda “donde el diablo perdió el poncho”, cazo el teléfono y arreglo con otra mamá: una las lleva y otra las va a buscar.
Regreso a “estudiar geografía” a todo esto ya son las 18:00, cuando escucho: "Me preparas una merienda". La joya se despertó de su siesta sabatina. Luego de hacer unas cuantas cositas mas, intento ver una peli en la tele, pero ya avanzó la noche, y el cansancio pesa, me sumerjo en un sueño profundo tratando de no dar bola al dolor de espalda, total mañana es domingo y tal vez pueda dormir hasta el mediodía (i l u s a... ja ja ja !!!!!!)
Luego de un enero tranquilo, un febrero raro, llego marzo con esa vorágine del comienzo de clases, cada vez mas adelantado, cada vez mas enloquecedor, o sera que después de tantos inicios estoy un poquito saturada.
Uniformes, útiles, libros, y las famosas e inevitables reuniones con la maestra. El reencuentro con la misma cara de siempre, imposible de descifrar si expresa emoción al verte o un poderoso fastidio. Y digo esto por que; sin saber nada de pedagogía, y menos querer enterarme de la existencia de nuevas técnicas de aprendizaje “fatto in casa”; considero que tener la misma docente por cuarto año consecutivo, es un hecho desacertado, y mas sabiendo que el hartazgo viene por ambos lados.
Y acá estamos, con la famosa historieta de pedir libros caros, sabiendo que no abarcan ni la mitad de los contenidos que tendrán que ver a lo largo del año, la mitad faltante será reemplazada con fotocopias, que habrá que pagar puntualmente todos los meses. Este año, por primera vez, lo padres expresamos la posibilidad de adquirir libros usados, ante el asombro y desconcierto de la docente, quien aclaró con rostro sorprendido, ….”y si estan en buen estado... no habría inconveniente”, (la idea no le gustó ni medio, y no lo disimuló), y esto pasa por un viejo concepto: la maestra de escuela privada, siente que puede pedir lo que se antoje y siempre obtendrá, un si por respuesta. Pero Seño!!, los tiempos han cambiado.
Conclusión: compré el dichoso libro a una ex alumna de la misma maestra, en muy buen estado, de las 180 páginas repletas de ejercitación, solo habían usado 30. En un ratito y con una buena goma de lápiz, quedo como nuevo.
El 15 de febrero ha sido declarado como el Día Internacional del Cáncer Infantil en Luxemburgo en el año 2001. La conmemoración de este Día tiene como objetivo principal sensibilizar y concientizar a la comunidad respecto de la importancia de la problemática del cáncer infantil y de la necesidad de que todos los niños en todas partes del mundo puedan acceder al diagnóstico y tratamiento adecuado.(http://www.tucumanoticias.com.ar/noticia.asp?id=56691)
Acá también puedo hablar por mi (y mi analista también)
Tres es el peor número que puede existir en cuanto a hijos se refiere, es mas creo que debería existir en la sala de la maternidad un enorme cartel que diga: SRES PADRES SI VIENEN A RECIBIR LA LLEGADA DE SU TERCER HIJO, VAYAN PENSANDO EN EL CUARTO, o cualquier otro mensaje que ponga en aviso a padres desprevenidos. Aunque seguramente hay excepciones, pero realmente, yo las desconozco.
Cuando son tres, ya de entrada nomas, la herencia genética juega a “no repetir”, ha habido casos de dudas bastante escandalosas, inclusos difíciles de demostrar que casi terminan en divorcio. Como color de ojos diferente a los padres, un tipo o color de cabello que nada tiene que ver con la familia (directa). En mi caso tengo una morocha de cabello lacio, una castaña de rulos y una rubia con ondas, y ni hablar de las personalidades. En muchos casos el hijo “del medio” puede llegar a utilizar un amplio abanico de artilugios psicológicos, como para hacer notar su presencia, desde ser tímido, callado, introvertido hasta ser la sumatoria de todos los males (comúnmente conocidos como “piel de judas”).
Veamos las posibilidades:
Si son dos mujeres y el menor un varón, las niñas desarrollaran un amor maternal hacia su hermanito, a veces “ahogándolo” de tanto cariño. Al pobre muchacho se le complicará mucho el día que este crezca y presente una novia, ya que las dos tendrán personalidad de suegras amargas y venenosas.
Si es un varón y luego dos niñas, el hermano varón sera una autentica prolongación del padre, impidiendo un normal desarrollo de las niñas, muchos llantos, muchas frustraciones, muchos novios echados a las patadas por el hermano y sus amigotes.
La otra variante una niña y dos hermanitos menores, la niña deberá madurar antes de tiempo, esto puede ser por dos razones:
1- demasiada responsabilidad por ser la mayor (podrida de las presiones paternales con el famoso dicho de : “pero vos sos la mayor” como si hubiese nacido con 30 años).
2- desarrollo de instinto maternal castrador mezclado con pensamientos peligrosos, tales como: ”todo estaba bien hasta que llegaron ustedes”, etc.
Si son tres varoncitos, aprenderán a hacerse machos ya desde los pañales, por propia conducta animal de supervivencia, acá se cumple la ley del mas fuerte, no hay tutía.
Ahora si por una de esas casualidades son tres mujercitas, agarrate los calzones por que los vas a perder y ni siquiera tendrás tiempo de darte cuenta. Ya el padre con el nacimiento de la segunda, muestra cierta desilusión, mientras rompe en mil pedazos la solicitud de socio del club de fútbol en los pasillos de la maternidad, pero con la tercera manifestara un estado de frustración que lo acompañara por muchos años.
Con el tiempo esa frustración creará un estado alterado, ya que en la adolescencia el gasto familiar se incrementara notablemente, habrá que comprar una marca de desodorante para cada una, maquillajes al por mayor, perfumes, ropa interior con y sin aro, con y sin push up, con y sin encaje, ropa, ropa y mas ropa, ropa de esa que usa una vez sola, ropa de verano y de invierno, vestidos de fiestas, zapatos, sandalias, zapatillas de caña alta de colores varios, zapatillas con resortes de marcas importantes, etc etc etc...
Bancar 3 fiestas de 15, o su equivalente en regalos.
Mas que un padre estas mujercitas tendrán algo así como un engendro mutante entre coronel del ejercito, guardabosque y ministro de economía. A medida que el tiempo avance, este pobre padre, tendrá un sueño reiterativo: casar a las tres, (también puede ser salida laboral rentable, compartir dpto con amigas y/o “acaranchamiento” con algún buen caballero – al que se le aclarará de antemano que no se aceptan devoluciones), ya que estará convencido de que al día siguiente de dicho acto recobrará el control de su vida, de su presión arterial y de su billetera.
A lo largo de los últimos 12 años he elaborado una teoría sobre el número de los hijos.
Aclaración: esta es solo una apreciación personal.
Los hijos en números pares son sinónimo de armonía, tranquilidad y equilibrio.
Los hijos en números impares son causantes caos, quilombo y envejecimiento prematuro.
Sin tener en cuenta a los hijos únicos, ya que son privilegiados en cuanto a cariño, atenciones, mimos y retos, aunque, como desventaja, siempre cuentan con la carencia de no tener a quien culpar por las cagadas que se mandan.
Entonces, partimos con el caballito de batalla de casi todo matrimonio: dos, buen número, muy usado. Pueden ocurrir las siguientes opciones:
Caso 1
De entradita nomas viene el varón y luego la nena, no olvidemos que vivimos en una sociedad pseudomachista y de esta manera el jefe de familia, con la llegada del primer hijo ya estaría mas que satisfecho, el segundo puede considerarse una chance a ver si viene otro mas, un gustito para la mujer o un......... Uyyyyyyyyyyy se me fue!!!!! (también conocido como accidente).
En este caso del varón llevará las de ganar en todo, la nena tendrá que recorrer un largo camino de piedras, clavos y vidrios partidos para llegar a ver la cara de orgullo de su padre y sobresalir. El padre experimentará un alivio celestial el día de su casamiento y/o el día que reciba su titulo universitario y pueda arreglárselas solita.
Caso 2
En el caso de ser dos mujercitas habrá competencias permanentes, una será la simpática la otra la bonita (o vistosa), una la inteligente, la otra la viva (o la tonta), una será práctica y directa, la otra rebuscada e histérica, etc. El padre tendrá su favorita y la madre la suya.
En mi caso somos dos pero con algunas variantes, he llegado a creer que fuimos un experimento matemático ya que mi hermana nació en el mes de enero, al igual que mi padre, yo nací en el mes de octubre, al igual que mi madre, las dos nacimos un mismo día pero con 9 meses y 12 horas de diferencia, traducido en términos metafísicos, esto es un karma de puta madre, con lo que podrán entender por que mi vida es una suma de quilombos interminables.
Caso 3
Dos varoncitos, acá estamos en presencia de un padre eternamente agradecido con la vida, pidiéndole a todos los santos que uno sea bendecido con un pie maradoniano y otro con una muñeca federeriana, o al menos que uno siga los pasos profesionales/laborales de él y el otro lo haga olvidar de sus frustraciones deportivas. La madre nunca sabrá de esas maravillosas charlas y complicidad que solo se da entre madre e hijas. Pero se sentirá muy a gusto, ya que los varones son gasoleros (con lo cual la economía familiar no se vera destripada como en el caso de las niñas), son independientes, prácticos, y por mas que les cueste creerlo: son mas manejables.
Mi hija mayor cumplió un sueño que comenzó hace cuatro años en una charla entre amigas, con esa imaginación propia de adolescentes, planearon un viaje a las altas tierras del norte, con cerros bañados de insólitos colores y saborcito a chicha.
Pero faltaba edad para tener permiso en tamaña travesía, recorriendo pueblos de callecitas angostas y casas bajas cargadas de historias, que incluía La Quiaca, Yavi, Abra Pampa, Huamhuaca, Tilcara, Purmamarca, y cuanto pueblito apareciera en la ruta elegida.
Luego de cuatro años de espera y miles de planes archivados en su mentes, dos de aquel grupo de amigas que comenzó con aquella loca idea y otra mas que se acoplo años mas tarde, juntaron peso a peso y todo fue tomando forma de realidad. A medida que el tiempo pasaba ya parecía imposible un retroceso, y todo se acelero cuando en noviembre compraron sus pasajes, para partir a mediados de enero.
En estos meses hubo de todo, planes, cambios de rutas, discusiones, risas, pero por sobre todo esa gratificación que se siente proponerte algo y lograrlo, con todas esas hermosas sensaciones que producen las ilusiones concretadas.
Como madre me preocupaba la distancia que me separaría de mi pedacito de corazón, convertida hoy en una joven mujer, que dormirá en carpa, con mucha lluvia, mucho barro, que no podré controlar si se alimenta bien, si se abriga, si se protege del sol, bueno eso que las madres sentimos, aun sabiendo que los hij@s se las saben arreglar muy bien solos. Pero hice “tripa corazón” y en vez de lamentar decidí colaborar, aportando ideas, recorridos, juntando pesitos para “colaborar” con el proyecto, y como era de esperar en mi, preparar una caja con alimentos no perecederos, por las dudas.
Pero el broche de oro se lo llevo mi hermana, a quien le encanta organizar viajes, busco información de que llevar, como llevar, que hacer, como hacerlo y que no. Armo su mochila para que el peso fuese equilibrado, guardo todo en bolsitas con cierres herméticos, actuando con tanta habilidad como si fuese una mochilera experta, y que a su sobrina no le faltara nada.
Hoy, sin anestesia para mi, la pichona partió junto a sus amigas, su felicidad menguo mi angustia, con su mochila enorme, cargada con un poco de todo, mucha ansiedad, muchísima alegría, pero sobre todo con la emoción de cumplir un sueño!!
Todas hemos asistido alguna vez a una reunión de padres en el cole de los chicos, los mas inteligentes solo asistieron a una sola.... Por que reunión de padres???, si es un conjunto de cotorras parlanchinas y ningún pantalón.
Generalmente te citan (las maestras) a un horario que te quedara para el orto, si es a la mañana, evitara que duermas un ratito mas, y si es a la tarde coincidirá con el ultimo capitulo de la novelita que venis siguiendo hace cinco años. Pero eso a la docente de turno no le importa, ya que ella te citara cuando le convenga y le importará un catzo lo que vos tengas planeado hacer en ese mismo momento.
Si por una de esas casualidades no podes asistir y se te ocurre la pésima idea de disculparte, por respuesta obtendrás un: “trata de venir tocaremos temas importantes” este es un mensaje subliminar, ya que lo que en realidad te esta diciendo es: Veni, carajo!!!!!… Si logra convencerte, estas frita!!!!!!!
Los “papis” llegamos a horario, pero la reunión se demora, vaya uno a saber por que, y el cotorrerío se hace insoportable, mirando la cara de las maestras, mientras matas el tiempo, podes llegar a leer su pensamiento, es igual al tuyo: "quiero estar en cualquier parte menos acá".
Arranca por fin la dichosa reunión, y la primera frase ya te mata: “queremos que sepan que el grupo de chicos es maravilloso”, miras a tu alrededor buscando caras conocidas, tal vez te equivocaste de grado, No!!! es el grado de tu hij@. Grupo maravilloso??? Mi hij@ vino con la oreja mordida, a otro le robaron los lápices importados, hay un grupito que espía a las nenas en el baño, hay dos o tres que cagan a trompadas a los mas débiles, y a parte de que molestan, hablan hasta por los codos, joden, son mal educados y traen los quilombos de casa, de que grupo hablamos????? Es el mismo que por portarse mal trajeron de tarea 18 divisiones con coma y 25 problemas, con la amenaza de llevarlos hecho para el día siguiente, por que sino: “ va el cero”.
Si empezamos a mentir así, ni me imagino lo que sigue.
Bueno, la maestrita, luego de tamaña introducción, nos cuenta toda una síntesis de lo trabajado en clase, el aburrimiento te hace fijar la mirada en ella, y pensas: "que hace años esa misma persona eligió una de las profesiones mas hermosas del mundo: “enseñar a ser humano”, y ahora sus ojos son como los de un asesino serial, un poco desorbitados, tiene marcadas ojeras y le notas unos tics nerviosos y temblores en las manos que en la reunión anterior no tenia, pensas: ya estará medicada????...
Cuando los chicos tienen dos maestras: lo que ocurre es que a una le gusta dirigir y a la otra no le queda mas remedio, que asentir con una sonrisita hipócrita, esforzandose por meter, aunque sea un bocadillo.
A mitad de la reunión (cuando ya todos estamos cansados de escuchar ese tonito chillon de la voz de la maestra) salta la desubicada de siempre hablando de su hijito, tratando de captar la atención de todas: maravilloso espécimen que esta chocho con toooodo lo que le enseñan y de lo muuuuucho que aprende, y de que sería genial si le da mas tarea para la casa, tal vez el pendejo será muy inteligente, pero tiene una conducta digna de estudio en un simposio internacional de psiquiatría; y la reunión se va a la mierda, ya que nadie quiere ser menos: “Si, si Fulanita marcha maravillosamente bien, es un orgullo ver sus progresos”, y vos la miras con cara de: “pero si tu hija tiene el boletín lleno de insuficientes y va cinco días a la semana a particular por que no caza una mosca volando.....
Luego de pedir silencio, la maestra retoma el control.
Al final luego de mas de una hora de contarnos lo que hicieron los chicos, lo que hacen y lo que harán, ya con un humor de perros tratando de esbozar una sonrisa complaciente y poniendo cara de que interesante!!!, aparece otra: la famosa “chupa medias”, la que siempre jode a las demás madres, la que se encarga de juntar guita para los regalos del día del maestro, la que siempre esta dispuesta a acompañar cuando salen de excursión, y dice: “excelente reunión, Seño!!!! Un aplauso para las maestras!!!!”, al principio todo el grupo esta consternado, se hace un breve silencio, pero, poco a poco incentivadas por la chupa medias, que paradita al lado del banco aplaude sin cesar, comienzan tímidamente a imitarla, no te queda otra, luego de varias miraditas incisivas, que prenderte y empezar a golpetear las manos, mientras disimuladamente, te vas aproximando a la puerta de salida para huir antes de que la boludez se te pegue.
Se acostumbra una de estas reuniones a fin de cada trimestre, fechas en las cuales la asistencia a terapias de grupo se incrementa misteriosamente..
Ya avanzado el año y con un pico de estrés inmanejable, con muchas dificultades de saber donde estas parada, y hacia donde vas, comienza la desgastante obra de planear un receso veraniego, que seguramente te mereces con todo el derecho del mundo.
Esta es la historia de la amiga de una amiga (que se recupera favorablemente en una clínica psiquiátrica, luego del verano pasado) y por que no......también puede ser la tuya, y si aun no lo es, mejor estar preparada.........
La gran pregunta: donde vamos? Y con cuanto ($) contamos para llevar a cabo tamaña empresa. Mientras ella cierra los ojos y cruza los dedos pidiendo para si: “vamos a hotel una semanita, vamos a hotel solo 7 días”..... era su sueño que la atendieran, que le hagan las camas, que le laven la ropa sucia, y que un fornido muchachote la apantallara los días de mucho calor...... se repetía una y otra vez. Pero una voz como salida del mismísimo averno le repetía:
UTOPIA....UTOPIA.....UTOPIA acompañada de una risa malévola.
La emoción inunda la mesa familiar, todo es jolgorio y algarabía, las dos hijas adolescentes pedían al unísono Vamos a Gessel!!!! pero tratando de poner un poco de orden la madre advirtió que ni empastillada la llevaban a ese manicomio adolescente que huele a porro, cerveza y a hippies devenidos en rastafaris, mientras que sus hermanos menores, un par de mellizos dignos hijos de satán pedíanan a gritos tablas de barrenar y avisaban que ya tenían edad para dar el famoso paseo en “banana”.
Al final se decide (esto de resolver todo democraticamente a veces apesta, viva la tiranía) el destino elegido por mayoría: la costa (ella, lleva años proponiendo las sierras de Córdoba pero no ha tenido suerte, y por lo visto este año tampoco), claro con semejante familia cuando se habla de “la costa” no se puede pensar en otra cosa que no sea Mar del Plata, ni hablar de esas playas tranquilas, alejadas del mundo real, con mágicos bosquecitos donde el ruido es algo que sucede muy lejos, pero a su esposo le fascina el casino y caminar por el Boulevard Marítimo, sus hijas se encuentran con amistades y compañeras del cole, y sus hijos menores tienen en cada esquina un lugar de entretenimiento.
Ella sabe que es solo un cambio de domicilio, o sea la misma gente que acá, las mismas interminables colas que acá, el mismo mal humor que ve todos los días, quilombo por todas partes, embotellamientos, empujones, arrebatos, o sea la misma mierda, pero en ojotas.
Este año les surge algo nuevo: la hija mayor ha estado noviando y plantea: “Mami, yo no voy, no puedo dejar a John!!!!! (siempre se pregunto por que cornos John, si es Juan a secas), y lo peor esta por venir: “yo voy un finde y me vengo a lo de la tía”, su mente en fracción de segundos imagina: la tía trabaja 12 horas por día, la nena y John solitos, con toda la casa para ellos, haciendo quien sabe que cosas, Ni loca!!!!.
Ok!!! dice la madre, luego de darle la “sublingual” a su esposo que de repente empalideció y se tomo el pecho como si una puñalada lo desgarrara, luego de un pequeño silencio, y en el momento justo que el padre iba a decir algo, la mujer de fuerte carácter dijo: “vos callate”, mirando al marido con cara de “ esto lo soluciono yo”, y vos (señalando a la mocosa) te venís con nosotros así tengamos que llevar a John, Paul, George y Ringo.
Y así fue que se llevaron a John también, pero con la condición de que vaya en micro y con las tres valijas mas pesadas, por lo menos que sea útil para algo, ya que es un muchachito muy callado, solo se expresa con monosílabos, con permanente cara de orto, flaquito por que la única actividad física que realiza es mandar mensajitos de texto desde el celu y jugar a la play, con cabello teñido de color indefinido, peinado como si un fuerte viento le hubiese dado de costado, y de paso le volara las pocas neuronas que tenia.....Bah!!! un protozoo.
Así, y luego de todos los preparativos necesarios y de gastar una fortuna en ropa para las chicas, tablas de barrenar, y enormes cajas de alimentos (por que allá todo sale el doble y por que sabe que por unos días evitara la enloquecedora tarea de ir al super en la costa), parten rumbo a La Feliz, con perro, gato, la iguana de los mellizos, John (en micro).....y dos cajas de Trapax para el marido que tiene cara de “mejor me hubiese quedado en casa”....... continuará¿?¿?¿?¿?..............
Nada como el dulce sonido del ukelele y la maravillosa voz de IZ, que lo disfrutes.
Y para agregarle algo de emoción a mi vida, entré nuevamente en temporada de “de 15” esta vez con la segunda de mis chancletas. Se supone que ya tengo entrenamiento para estas batallas, pero siempre me agarra mal parada, sin contar la cosita que me da dentro del cuore saber que las nenas crecen.
El torbellino arranco suave, digamos que como un ventarrón:
"maaaaaaaaa en un mes tengo el cumple 15, que me voy a poner??".
Mientras yo calculaba que un mes sería mas que suficiente como para equiparla con vestido, medias, sandalias, peluquería, regalo...... etc.... etc....etc?? si, la lista se hace un poco extensa ya que cada cosa tiene varios items.
Lo que no calculaba es que como buena familia consumista que somos, ese mes se haría mucho mas corto que de costumbre, ya que debía sumarle, una serie de gastos extras, de esos que te aparecen, en el momento justo, cuando querés guardar algunos “morlacos”.
Y fue pasando el dichoso mes y no podíamos coordinar para armar el “equipo de 15”, al final llego la semana antes del acontecimiento.
Nos hicimos un tiempito con la chancleta y salimos a “mirar vidrieras”, no solo estaba fuera de training, sino que estaba bastante desactualizada en cuanto a precios.
Algo que yo creía bastante fácil, me complico la vida:
“ma, me pruebo este, este, este otro y por las dudas este también” (que ganas de hacer piruetas de contorsionista dentro de ese cubículo de uno por uno llamado “probador”)........, claro había muchos modelos, pero tenía que encontrar uno que calzara en una “niñita de 14 años” , ahí comprendí que la chancleta pasaba muchas horas frente a la tele, mirando “FashionTV” ….......hay que dolor de ovarios.
Y mis comentarios iban desde: “ese no me parece apropiado”, “el straples se te va a caer”, “demasiado corto”, “mucho brillo”, “mucho escote”.....
Los que me gustaban a mi, a ella no y viceversa, habrán sido 20 vestidos, no lo se después del décimo perdí la cuenta. Al final encontró uno que calzaba bien en su cuerpo, a mi bolsillo y a su edad. Un lindo vestido con volados y lunares.
Inmediatamente, (ya un poco cansada de la caminata, de entrar y salir de cuanta boutique había por el camino, de avanzar y retroceder), dije:
-lo llevamos?? con una sonrisa llena de dientes y un entusiasmo que pretendía ser contagioso
-hay no se????, me gustaría ver mas.
-por favor!!!!! te probaste de todo. (El tono de mi voz ya denotaba cierta suplica)
-Si, pero mira si lo compro y cuando salgo, veo algo que me gusta mas.
Para mis adentros pensaba: si no te decidís, pendeja, te mando de bombacha gaucha y alpargatas bigotudas.
Mis píes pedían a gritos una silla, sillón, reposera o cabeza de vaca, cualquier cosa en ese momento venía bien. Seguimos caminando, mirando vidrieras, probando y descartando , pero en dirección a casa (Aleluya!!)
Solo faltaban 200 metros para sentarme en mi cocina y esperar que el agua se calentara para tomarme unos merecidos mates, cuando mis oídos escuchan:
-Me decidí, quiero ese vestido, (el que yo quería comprar). Volvemos??????????.
-No, nena, vamos el lunes.
-No puedo tengo prueba, salgo tarde del cole.
-No importa, ya te lo probaste, yo lo voy a buscar.
-Buenooooooooooooo esta bien (me respondió, con una hermosa carita de orto)
Obviamente el resto del fin de semana, me recordó a cada hora, que el lunes debía ir a buscar el famoso vestido de lunares, cuestionándome que se pondría si se lo vendían a otra. Que calamidad pensé. La guacha me quiso hacer sentir culpable, pero no lo logro.
Y llego el sábado esperado. Menos mal, una semana mas y creo que la ataba a una silla con la boca amordazada.
La nena tiene un hermoso cabello, muy largo, con rulos naturales en forma de bucles. Que se le ocurrió? obvio: “me lo quiero planchar” “lo quiero lacio, lacio”, no hubo forma de convencerla que así estaba bien.
La peluquera cuando vio semejante melena, no se si por desanimarla o por que realmente lo considero un verdadero reto a su profesión, le paso una suma bastante elevada por tararse solo de pasar la planchita. Pero, esta nena es mas testaruda que una mula, y si se le ocurrió plancharse el pelo, no iba a parar hasta conseguirlo, se recorrió cuanta peluquería hay en el barrio, hasta que se acordó donde se peinaba su abuela. Solita fue, se presento como la nieta de Fulana, y consiguió que le hicieran precio.
Dos horas antes del evento ya estaba vestida peinada (bah planchada) y maquillada (apenas los ojos) y practicando con las sandalias de 10 cm de taco, que su hermana mayor le había prestado, parecía que caminaba sobre maples de huevos, pero nadie le quitaba la emoción de sentirse por fin “una chica de tacos altos”.
Se juntaron en casa varias amigas, todas impecables, todas de vestidos, todas de tacos y todas caminando sobre maples de huevos, tambaleándose como si una mano invisible las empujara de un lado al otro. Y así partieron entre risas y manos que acomodaban breteles, y polleras, dejando una estela de perfume a su paso, con sus invitaciones en la mano, inaugurando así la temporada de 15.
Crié tres hijas, cambie pañales, suministre remedios, alimente con nutritivas papillas, hice tareas escolares, me desvele noches enteras cuidándolas, pero por sobre todas las cosas me preocupe por enseñarles a ser ellas mismas, a alimentar sus virtudes y superar sus defectos, a ser felices y disfrutar la vida como se va dando día a día.
Hoy adolescentes, bueno..... las cosas se salieron un poco de control, pero nada que cuatro gritos o muchos abrazos (según el caso) no puedan remediar.
Si!!!! son adolescentes y peor aún: una empezando, la segunda en la cresta de la ola y la mayor saliendo (al menos, eso es lo que yo pretendo), así que se me termino ese jueguito de extorsionar con premios y castigos. Hoy, a veces las veo y casi inmutable, puedo observar mi obra maestra: la menor y la del medio se pelean por esa put... remera, de la marca que suena a beso de vieja sin dientes, carísima y de calidad espantosa, veo como una tironea de la manga gritando:
-hoy no te la pones!!!
y la otra tironeando su hombro, en sentido opuesto, como si se tratara de una armadura del mas duro acero, yo solo miro, esperando el momento preciso de parar el pleito, como si fuera un cuadro surrealista de figuras contorsionadas, viendo con asombro como la menor en un movimiento rápido, digno de actor de película china, engancha la ruluda melena de su hermana y tironea, doblando su cuello hasta casi pegar la oreja al hombro, ah!! si mis cervicales me permitieran hacer ese movimiento, que bien me sentiría, mientras trato de poner orden, la mayor a grito pelado: "mamaaaa!!!!!! me podes escuchar", como si yo en ese momento no tuviera mejor cosa que hacer.
Al final la manga cede y se descose a la altura del hombro (por donde la del medio pretendía recuperarla) y al unisono escucho:
-Mira lo que hiciste.
Pego cuatro gritos, restauro el orden, recupero la remera, y al tiempo que escucho a la mayor, trato de coser la manga de la discordia. Al final: distribuyo días y horarios para el uso de la remera, que ahora tiene un hombro cosido con diente de perro.
Nada como música suave, para aplacar el mal humor.....