Ya lo decía mi abuela: "tu espacio termina donde comienza el espacio de tu vecino" y con esto me enseñaba el famoso "no jodas si no querés que te jodan".
Pero cuantas veces hacemos caso omiso de viejas enseñanzas y olvidamos que, lo que nosotros disfrutamos a otros puede molestarles, y este es un concepto muy argentino: "hace lo que te gusta y si al vecino le molesta... que se la banque".
Y esto viene a colación del maldito carnaval, aja estas en lo cierto: detesto el carnaval, pero no ando por ahi tirando mala onda a quien lo disfruta, simplemente mantengo distancia, cosa que en la ciudad de Buenos Aires, desde hace algunos años es imposible en estas fechas.
Acá no se ven hermosas carrozas y comparsas bailando al son de estrepitosas melodías, nonononono... acá solo hay murgas callejeras que producen un terrible caos en el transito, por que durante los viernes, sábados y domingos de febrero, cortan parte de las avenidas mas importantes para mostrar un triste espectáculo de danzas grotescas y disfraces baratos, frente a un puñado de "fans"
Muchos que no participan de la fiesta en cuestión, y quieren movilizarse de los barrios periféricos de la ciudad al centro deben realizar largos recorridos por que las arterias principales están cortadas a causa del lamentable festejo. A ellos no les importa si te gusta o no, te lo tenes que bancar, es algo.... como se dice ahora: "nac&pop".
Pero lo de anoche (domingo) supero los limites de mi paciencia y por eso este post:
Vivo a solo 5 cuadras de la calle céntrica de mi barrio comencé a escuchar los tambores y una molesta vos amplificada por un micrófono (que tenia problemas muchos técnicos) mas o menos a las 3 o 4 de la tarde, eran ellos, los murgueros festejando su carnaval imaginé que para las 7 u 8 de la noche terminaría, pero la percusión siguió escuchándose en todos los rincones de mi casa hasta pasadas las 3 de la madrugada, claro uno piensa después de tantas horas el oído se acostumbra, pero te puedo asegurar que no hay nada mas tedioso que el interminable y desenfrenado golpeteo al bombo gigante.
Ellos felices por el carnaval, pero mi espacio fue invadido por lo grotesco, y eso me pone de pésimo humor.
lunes, 3 de marzo de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
14 de febrero
No postear algunas líneas un 14 de febrero, sería una falta de respeto a las chicas de la generación del 60 y pico, melosamente románticas, expertas en el arte de los suspiros, idealistas, soñadoras, que en su adolescencia se convirtieron en garabateadoras de corazoncitos con una birome Bic en un viejo pupitre de escuela, que fueron asiduas lectoras de novelas románticas, las mas "naif" seguidoras de Poldy Bird y las mas "osadas" devorando a Corin Tellado, fieles seguidoras de las novelas de Migre.
Pero la tierra gira muy deprisa ahora y la modernidad nos puso fecha en el almanaque a las enamoradas del amor, y si bien no me parece justo, es lo que hay.
Y si sos corta de memoria, es otra fecha mas para agregar a la agenda, por que si se te olvida y a tu otra mitad no, puede dudar de tu amor, o creer que le importas un pito, o tal vez tengas que escuchar a cada rato: "che, que día es hoy?" hasta que entre idas y venidas, los chicos, la casa y el trabajo te acuerdes que algún comerciante pícaro le puso fecha al amor.
Para muchas es la fecha de, como diría mi abuela: "renovar los votos del amor" y los comerciantes aprovechan y tiñen de rojo pasión sus vidrieras, y ponen a la venta todo lo que sobro del 14 de febrero anterior, a ver si pueden salvar el mes con los tortolitos.
Y están las que esta fecha las llena de felicidad por tener compañero nuevo, las que lloran por que se les piantó el que tenían, y saben que la calle esta dura para reemplazos, están las solitarias, las conformistas, las envidiosas y las casadas o juntadas o emparejadas o acaranchadas. Este ultimo grupete es el frágil de memoria, es al que le cuesta asimilar que hay un santo que disfrazaron de cupido y que como todo santo de calendario tiene su día, pero entre tanto quilombo diario se te puede pasar.
A mi no me permitieron el olvido, mis hijas hace rato que vienen planificando regalitos o salidas, pero el colmo de los preparativos de la fecha en cuestión fue de mi hermana, que hace tres días paso por casa super emocionada para contar que había encargado en una pastelería el regalito para su media naranja: un cup cake (muy de moda en estos tiempos) gigante con una frase (y un precio de tres cifras jaja), pensé que con ese precio debe traer escrito un poema de Pablo Neruda o por lo menos los tres primeros capítulos del Kama Sutra, allá ella.
Decidí comprar un humilde y pequeño cup cake para la Joya, de su sabor preferido chocolate y en el centro una deliciosa crema sabor "bananita dolca", con su tipico copete de merengue y un corazón de azúcar. Me sorprendio cuando llego a casa, él tampoco lo había olvidado.
Que pases un hermoso día de San Valentín
Pero la tierra gira muy deprisa ahora y la modernidad nos puso fecha en el almanaque a las enamoradas del amor, y si bien no me parece justo, es lo que hay.
Y si sos corta de memoria, es otra fecha mas para agregar a la agenda, por que si se te olvida y a tu otra mitad no, puede dudar de tu amor, o creer que le importas un pito, o tal vez tengas que escuchar a cada rato: "che, que día es hoy?" hasta que entre idas y venidas, los chicos, la casa y el trabajo te acuerdes que algún comerciante pícaro le puso fecha al amor.
Para muchas es la fecha de, como diría mi abuela: "renovar los votos del amor" y los comerciantes aprovechan y tiñen de rojo pasión sus vidrieras, y ponen a la venta todo lo que sobro del 14 de febrero anterior, a ver si pueden salvar el mes con los tortolitos.
Y están las que esta fecha las llena de felicidad por tener compañero nuevo, las que lloran por que se les piantó el que tenían, y saben que la calle esta dura para reemplazos, están las solitarias, las conformistas, las envidiosas y las casadas o juntadas o emparejadas o acaranchadas. Este ultimo grupete es el frágil de memoria, es al que le cuesta asimilar que hay un santo que disfrazaron de cupido y que como todo santo de calendario tiene su día, pero entre tanto quilombo diario se te puede pasar.
A mi no me permitieron el olvido, mis hijas hace rato que vienen planificando regalitos o salidas, pero el colmo de los preparativos de la fecha en cuestión fue de mi hermana, que hace tres días paso por casa super emocionada para contar que había encargado en una pastelería el regalito para su media naranja: un cup cake (muy de moda en estos tiempos) gigante con una frase (y un precio de tres cifras jaja), pensé que con ese precio debe traer escrito un poema de Pablo Neruda o por lo menos los tres primeros capítulos del Kama Sutra, allá ella.
Decidí comprar un humilde y pequeño cup cake para la Joya, de su sabor preferido chocolate y en el centro una deliciosa crema sabor "bananita dolca", con su tipico copete de merengue y un corazón de azúcar. Me sorprendio cuando llego a casa, él tampoco lo había olvidado.
Que pases un hermoso día de San Valentín
domingo, 9 de febrero de 2014
ESTADO PARANOICO
Todo el mundo por estas latitudes tiene miedo, vemos caras y situaciones sospechosas en todas partes y a cada paso, nadie se salva de una mirada escrutadora.
Hace algunas noches mi chancleta del medio salió con amigos, fueron a cenar, como estaba agradable y la charla era interesante, mientras caminaban hacia casa, hicieron un alto en el camino sobre una de las avenidas mas pintoresca del barrio, que fue embellecida por el gobierno de la ciudad colocando en el medio un bulevar lleno de plantas y bancos, sin tener en cuenta el caos vehicular que semejante lifting le haría a la arteria, pero ese es otro tema.
Se acomodaron en dos bancos enfrentados, mientras, sin molestar a nadie charlaban y se reian. En un momento dado gran despliegue policial: tres patrulleros con sus brillantes luces azules (capaces de enceguecer a una lombriz), uno de los patrullero se detiene frente a los chicos, se bajan dos oficiales, los otros coches siguen de patrulla.
Los chicos se miraron sorprendidos y un poco preocupados.
"Buenas noches chicos, documentos".
Los chicos muestran documentos.
"Hubo un llamado de que están haciendo ruidos molestos" (oficial1)
"No oficial, estamos charlando, no molestamos a nadie, ni siquiera hacemos ruido"
"Tienen estupefacientes encima?" (oficial1) - a eso llamo yo: ir directo al grano.
No - considero poco creíble que si alguno de los chicos hubiese tenido en ese momento alguna "droga peligrosa" encima diera un paso al frente y vaciara sus bolsillos.
"Alguna otra droga?" (oficial2)
No
"Tomaron alcohol? (oficial1)
No
Y mientras el oficial 2 se acomodaba su chaleco antibalas agregó:
"Lo que pasa es que la gente ve muchas películas norteamericanas y se llenan la cabeza de ideas".
Los chicos disimularon sus risas al comentario.
Y mientras el oficial 1 asentía al comentario de su compañero, dijo:
"Últimamente nos llaman a cada rato, hasta los gatos que caminan por los techos son sospechosos".
Concluida esta confusa conversación, los uniformados saludaron y siguieron su patrullaje.
Los chicos luego de reirse un rato del dialogo desopilante, siguieron su camino.
Pasan cosas terribles en esta loca ciudad, roban todo el tiempo, matan a cada rato, todos estamos paranoicos, y es común que un grupo de tres o cuatro chicos sentados en un lugar público sean confundidos con una peligrosa patota.
Hace algunas noches mi chancleta del medio salió con amigos, fueron a cenar, como estaba agradable y la charla era interesante, mientras caminaban hacia casa, hicieron un alto en el camino sobre una de las avenidas mas pintoresca del barrio, que fue embellecida por el gobierno de la ciudad colocando en el medio un bulevar lleno de plantas y bancos, sin tener en cuenta el caos vehicular que semejante lifting le haría a la arteria, pero ese es otro tema.
Se acomodaron en dos bancos enfrentados, mientras, sin molestar a nadie charlaban y se reian. En un momento dado gran despliegue policial: tres patrulleros con sus brillantes luces azules (capaces de enceguecer a una lombriz), uno de los patrullero se detiene frente a los chicos, se bajan dos oficiales, los otros coches siguen de patrulla.
Los chicos se miraron sorprendidos y un poco preocupados.
"Buenas noches chicos, documentos".
Los chicos muestran documentos.
"Hubo un llamado de que están haciendo ruidos molestos" (oficial1)
"No oficial, estamos charlando, no molestamos a nadie, ni siquiera hacemos ruido"
"Tienen estupefacientes encima?" (oficial1) - a eso llamo yo: ir directo al grano.
No - considero poco creíble que si alguno de los chicos hubiese tenido en ese momento alguna "droga peligrosa" encima diera un paso al frente y vaciara sus bolsillos.
"Alguna otra droga?" (oficial2)
No
"Tomaron alcohol? (oficial1)
No
Y mientras el oficial 2 se acomodaba su chaleco antibalas agregó:
"Lo que pasa es que la gente ve muchas películas norteamericanas y se llenan la cabeza de ideas".
Los chicos disimularon sus risas al comentario.
Y mientras el oficial 1 asentía al comentario de su compañero, dijo:
"Últimamente nos llaman a cada rato, hasta los gatos que caminan por los techos son sospechosos".
Concluida esta confusa conversación, los uniformados saludaron y siguieron su patrullaje.
Los chicos luego de reirse un rato del dialogo desopilante, siguieron su camino.
Pasan cosas terribles en esta loca ciudad, roban todo el tiempo, matan a cada rato, todos estamos paranoicos, y es común que un grupo de tres o cuatro chicos sentados en un lugar público sean confundidos con una peligrosa patota.
miércoles, 29 de enero de 2014
BASTA DE PLANES PARA MI
Esto del Karma me supera, podes creer que cada vez que planeo algo con anticipación, cuidando todos los detalles para que salga pipi-cucu,..... prácate!!!! recibo un ataque furtivo del Olimpo, y a la mierda la organización.
Después de haber vivido en una casa-obra, se fueron juntando cachivaches y restos de obras para descartar, utilicé el servicio del polifacético 147, para coordinar el retiro de "restos de obra", pero nunca se diganron a pasar. Me dejaron con las ganas de hablar maravillas del dichoso numerito..
Decidí entonces "asociarme" con mi hermana y vecina, que sufre de periodos de acumulación y también tenía porquerías que tirar, para pedir un volquete de obra, y sacarnos de encima todo lo que molestaba.
Como me faltaban algunos arreglitos, esperamos para sacar el mejor provecho al armatoste. Cuando ya era suficiente cantidad, fuimos acomodando todo en el pasillo de entrada, que en poco tiempo se convirtió en algo así como un campo traviesa.
Ofrecí a mi amigo el barrendero un trabajito extra para él y un compañero, para cargar el volquete, acordamos hacerlo hoy martes.
Pedí telefonicamente el volquete el día lunes, y tuve que intercambiar algunas palabrotas con la vecina que se empeña en estacionar su auto en la puerta de mi casa, para que despejara el espacio para el contenedor.
El martes ya arrancamos con pie izquierdo, (al mejor estilo Chechu), lluvia imparable, me asome a la puerta pude ver esa enorme palangana metálica llenándose de agua. Al ratito llegan los barrenderos que se encargarían de sacar todo, llovía, pero estaban dispuestos a realizar el trabajo. Bien, la cosa parecía mejorar. Solo había que esperar a que la lluvia cesara.
Y la lluvia cesó y los muchachos empezaron el trabajo, pero en el mismo momento que cargaron la primera bolsa de escombros, comenzó a llover, esta vez de manera intensa, mas bien, un mini diluvio (mi karma dice: nunca planees nada, seguro sale mal) para acelerar la cosa mi hermana y yo ayudamos, empapándonos hasta los huesos.
Como no podía ser de otra manera unos minutos después de haber terminado, no solo dejo de llover, sino que asomaron unos tímidos rayos de sol (me cacho en diez).
Pero la cosa no terminó ahí, durante la tarde pasaron los "pseudo cartoneros", esos tipos que les encanta revolver la basura, desparramarla por todas partes y no llevar nada. De mas esta decirte el desastre que hicieron con mi volquete lleno de porquerías, prácticamente lo vaciaron sobre la vereda.
Sentí que un demonio maligno se apoderaba de mi, mientras puteaba en arameo, sin darme cuenta volví a poner todo en su lugar. Entré a casa hecha una furia, le puse la correa a Simón (mi cachorro de 6 meses, incapaz de asustar a una mosca) y monte guardia durante unas horas en compañía de mi hermana y su perro.
Cada vez que algún muchachote se arrimaba al contenedor con intenciones de hurguetear, lo invitábamos a seguir su camino. Nadie se iba acercar al "precioso botín".
Después de haber vivido en una casa-obra, se fueron juntando cachivaches y restos de obras para descartar, utilicé el servicio del polifacético 147, para coordinar el retiro de "restos de obra", pero nunca se diganron a pasar. Me dejaron con las ganas de hablar maravillas del dichoso numerito..
Decidí entonces "asociarme" con mi hermana y vecina, que sufre de periodos de acumulación y también tenía porquerías que tirar, para pedir un volquete de obra, y sacarnos de encima todo lo que molestaba.
Como me faltaban algunos arreglitos, esperamos para sacar el mejor provecho al armatoste. Cuando ya era suficiente cantidad, fuimos acomodando todo en el pasillo de entrada, que en poco tiempo se convirtió en algo así como un campo traviesa.
Ofrecí a mi amigo el barrendero un trabajito extra para él y un compañero, para cargar el volquete, acordamos hacerlo hoy martes.
Pedí telefonicamente el volquete el día lunes, y tuve que intercambiar algunas palabrotas con la vecina que se empeña en estacionar su auto en la puerta de mi casa, para que despejara el espacio para el contenedor.
El martes ya arrancamos con pie izquierdo, (al mejor estilo Chechu), lluvia imparable, me asome a la puerta pude ver esa enorme palangana metálica llenándose de agua. Al ratito llegan los barrenderos que se encargarían de sacar todo, llovía, pero estaban dispuestos a realizar el trabajo. Bien, la cosa parecía mejorar. Solo había que esperar a que la lluvia cesara.
Y la lluvia cesó y los muchachos empezaron el trabajo, pero en el mismo momento que cargaron la primera bolsa de escombros, comenzó a llover, esta vez de manera intensa, mas bien, un mini diluvio (mi karma dice: nunca planees nada, seguro sale mal) para acelerar la cosa mi hermana y yo ayudamos, empapándonos hasta los huesos.
Como no podía ser de otra manera unos minutos después de haber terminado, no solo dejo de llover, sino que asomaron unos tímidos rayos de sol (me cacho en diez).
Pero la cosa no terminó ahí, durante la tarde pasaron los "pseudo cartoneros", esos tipos que les encanta revolver la basura, desparramarla por todas partes y no llevar nada. De mas esta decirte el desastre que hicieron con mi volquete lleno de porquerías, prácticamente lo vaciaron sobre la vereda.
Sentí que un demonio maligno se apoderaba de mi, mientras puteaba en arameo, sin darme cuenta volví a poner todo en su lugar. Entré a casa hecha una furia, le puse la correa a Simón (mi cachorro de 6 meses, incapaz de asustar a una mosca) y monte guardia durante unas horas en compañía de mi hermana y su perro.
Cada vez que algún muchachote se arrimaba al contenedor con intenciones de hurguetear, lo invitábamos a seguir su camino. Nadie se iba acercar al "precioso botín".
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