miércoles, 7 de marzo de 2012

NUESTRO DIA...TODOS LOS DIAS

En nuestro día, mi mejor regalo, un poco gastado, tal vez muy visto y mal usado, pero nos describe tan bien que quise compartirlo con vos:


"Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como una ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante. ¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan… Herederas de la “revolución sexual” de la década del 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar de que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja, esa forma de convivencia que tanto se critica pero que, con el tiempo, resulta ser la única posible, o la mejor, al menos en este mundo y en esta vida.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o de sábado después de bailar. Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo, bebieron ron cubano y aprendieron de memoria las canciones de Juan y de Pablo.

Adoraban la libertad, algo que hoy le inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores, y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez. Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas bien educadas, poco caprichosas o egoístas, diosas con sangre humana.

El tipo de mujer que, cuando le abren la puerta del carro para que suba, se inclina sobre el asiento y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro.

La que recibe a un amigo que sufre a las cuatro de la mañana, aunque sea su ex novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner, por sexta vez, esa melodía de Santana.

Por eso, para los que nacimos entre las décadas del 40, 50 y 60, el día de la mujer es, en realidad, todos los días del año, cada uno de los días con sus noches y sus amaneceres, que son más bellos, como dice el bolero, cuando estás tú. !Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

A medida que avanzo en edad, valoro las mujeres que tienen más de cuarenta y cinco, más que a cualquiera. Aquí hay algunas razones de por qué:

Una mujer de más de 45 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte “¿Qué estás pensando?”. Sencillamente, porque no le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 45 no quiere mirar un partido de fútbol ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante.

Una mujer de más de 45 se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere, son muy pocas las mujeres de más de 45 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace.

Una mujer de más de 45 ya tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes” y “compromisos”. Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 45 están dignificadas. Es muy raro que entren en una competencia de gritos en el medio de la ópera o en el medio de un restaurante caro. Por supuesto que si piensan que te lo mereces no van a dudar en dispararte un tiro.

Las mujeres de más de 45 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.

Las mujeres de más de 45 tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Una mujer más joven puede llegar a ignorar hasta a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre los saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 45 y por múltiples razones. Lamentablemente no es recíproco.

Por cada impactante mujer de más de 45, inteligente, bien vestida, sexy, hay un hombre de más de 50…. pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.
Señoras, les pido perdón por ello."


Autor: Santiago Gamboa

Que tengas un maravilloso día.


miércoles, 29 de febrero de 2012

UN CIELO PARA BRIGITTE

Desde siempre he sido “bichera”, me hace muy feliz disfrutar de la compañía de mascotas, a quienes, por costumbre convierto en integrantes de la familia; he tenido perros, hamsters, tortugas, cotorritas australianas y peces. Pero jamás había pasado por mi mente tener un gato, tal vez me deje llevar por los mitos que envuelven a estos animalitos.

En el verano del 2007 unos amigos nos habían prestado una casa en un barrio cerrado para pasar unos días de vacaciones. Mis chancletas haciendo uso y abuso de la libertad que se experimenta dentro de la seguridad de sus cercos, salían diariamente de recorrida. Un día se aparecieron con una gatita muy pequeña, atigrada de ojitos traviesos, sabía que ellas tramaban convencerme para adoptarla y antes de que pudieran decir una palabra mi “no” fue rotundo.

Por alguna razón esta simpática gatita comenzó a visitarnos todos los días, a pesar de mis frustrados intentos por alejarla de nosotros. No quería que mis hijas se encariñaran con un animalito que no tenía intenciones de adoptar, la gatita sin nombre soportó todo tipo de sustos para espantarla, incluso algún que otro chorro de sifón, pero ella ya nos había elegido y no se daría por vencida, al final la dejé que compartiera con nosotros los días que nos quedaban en ese lugar.

Cuando llegó la hora de partir y el auto ya estaba cargado listo para traernos de nuevo a casa, ella se colocó a mi lado y me miró con sus ojitos dulces. Sin pensarlo dos veces, la tome en mis brazos y me senté en el auto sin decir una palabra. La familia tenía un nuevo miembro, la llamamos Brigitte.

El viejo Jack (nuestro perro labrador) acepto de buena gana a la recién llegada y soportó estoicamente las interminables prácticas de ataque de la pequeña felina que solo terminaban cuando un leve gruñido de él, le avisaba que era hora de buscar otro divertimento.

La vi crecer sana, alegre, traviesa, se convirtió en la compañera de todos nosotros, ya que a todos nos regalaba su tiempo, sus mimos y sus dulces ronroneos.

A pesar de haber tomado todas las medidas sanitarias y de seguridad, para evitar que saliera de noche, era un hábito que no le podíamos corregir, siempre encontraba la manera de “burlar la seguridad” y salirse con la suya, y cuando regresaba a veces lo hacía con algún plumifero en sus fauces a modo de obsequio.

Cuando Jack enfermó, ella se convirtió en su inseparable compañera hasta el día que tuvo que partir, ambos forjaron una amistad que difícilmente vea alguna vez entre humanos.

Hace dos noches, Brigitte y su atolondrado compañero de aventuras Figazita (gatito de mi sobrino) lograron escaparse, sin imaginar que esa noche sería diferente.

Ninguno de los dos regresó. Fueron brutalmente envenenados por un ser lleno de odio, una basura humana, que no merece tener un solo día de paz en esta tierra.

Mi alma se desgarró de dolor cuando pude encontrarla. Hoy mi corazón tiene una herida donde habita la tristeza. 





lunes, 20 de febrero de 2012

ZOO TIMBERO

Argentina es un país que ha hecho del escolazo una industria nacional floreciente. Bingos y casinos despiertan en sus visitantes las mas variadas “facetas salvajes”, convirtiendo estos lugares en auténticos zoológicos y estas son algunas de sus especies:

Sector Slots
Abuelitas solas: juegan toda la noche en una misma maquinita, con la apuesta mínima. Tienen mal carácter y si las molestas te dan un bastonazo.

Grupo Pami: aprovechan la combi gratis que las lleva y las trae, mientras juegan se comentan los resultados de los análisis, achaques, y hablan maravillas de sus hijos/yernos que seguramente deberán ayudarlas a llegar a fin de mes.

Parejita “San Valentin”: ella se vistió para ir a una fiesta y él la llevo a probar suerte, comparte la misma silla (a modo de cucharita vertical) puede pasar que:
-Ella está aburrida y molesta no solo a su pareja, sino, a los jugadores vecinos.
-Ella se entusiasma, a cada acierto hay besos, manitos traviesas y gritos histéricos (también molesta).

Grupete de maduritas solas: generalmente deambulan de sala en sala con cara de levante y vestidas para el ataque, juegan poco (como para disimular el verdadero objetivo), toman café, miran mucho, avanzada la madrugada suelen tener cara de “me duelen los pies”.

Grupete de chicas adolescentes: la gran mayoría estrenado 18 años, dan una vueltita eligen un slot, una juega el resto mira, pierde en la primera vuelta parte de la guita que le regalaron en su cumple, inmediatamente después, rajan como hormiguitas al boliche.

La previa de los chicos: antes se hacia en casa de un amigo, mucho alcohol y otras cositas, ahora le dan a las fichas, juegan sin control, son bochincheros, molestos; generalmente se van sin un mango, pero sobrios.

Grupo federal: provincianos que hablan a los gritos comentando no solo sus premios obtenidos, sino los chismes del pueblo, y así te enterás que: "El Gringo embarazó a la Clotilde y no se quiere hacer cargo del asunto".

La devota: se persigna antes de cada jugada, cuelga de su cuello rosario y/o medalla religiosa que suelen tener fuertemente agarrada con la mano.

La cabulera: está convencida de que si le pega a la pantalla de la maquina le va a regalar el “bonus”, también suele tener arranques cariñosos acariciándola dulcemente, deja las maquinitas “for fai”

El acaparador: se siente con suerte y juega en 2 slots a la vez; se va contento a casa o llora por partida doble.

La mala onda: se le antojó jugar en la maquinita que ocupás vos y encima estas ganando, se te para atrás, muy cerca, mágicamente comenzás a perder.

Legión Extranjera: Asia, también dice presente en el escolazo, los mas asiduos son:

Hombres solos: generalmente con camisa de estrafalario estampado, pantalón de vestir negro y ojotas o                mocasines, muy serios, juegan fuerte, nunca se van con las manos vacías.

Pareja amarilla: caminan en yunta, se ubican uno al lado del otro, generalmente eligen siempre el mismo slot, al que ya le conocen todas las mañas, suelen intercambiar algún comentario en su idioma, pero generalmente están concentrados en su tarea.

Grupo asiático joven: amigos, primos, hermanos. Juegan fuerte. Las chicas de ojitos rasgados también son habitués del escolazo.





viernes, 10 de febrero de 2012

MATERIAS A MARZO

A una semana de haber comenzado febrero ya no hay profesores con cupo para ayudar a preparar las materias que adeudan los chicos, todos están a full, desde la estudiante universitaria que se paga los estudios dando clases particulares, hasta los mas selectos profesores a domicilio (que para pagar sus clases tenes que solicitar un préstamo bancario).

Lo notable, y que viene sucediendo desde hace ya varios años, es que los chicos no llegan a marzo con una o dos materias, se llevan una ristra , que en algunos casos incluye bancos, pizarrones, y recreos mal aprovechados. Muchos, para evitar el desgaste mental repiten, no una, sino varias veces y lo malo de esto es que a los chicos, parece no molestarles.

Hay colegios que han establecido como regla no aceptar alumnos repitentes, y tampoco permitir que los alumnos permanezcan en la institución si deben rehacer un año. Si esta norma se comienza a aplicar de manera masiva, las vacaciones de algunos púberes serán prolongadas, otros optarán por los cursos acelerados y otros vaya una a saber donde terminan.

Es como si no tuvieran metas que cumplir, como si el mañana no importara, o como si el único objetivo de comenzar el día se redujera a aplastar las posaderas frente a una compu solo para publicar en un muro virtual una docena de fotos para ver quien logra mas "likes", o mantener interminables conversaciones por mensajito de texto.

Acepto (como siempre) que los tiempos han cambiado, mucha tecnología, muchas libertades, poco carácter a la hora de decir no, por parte de los padres, y la desaparición de faz de la tierra del famoso: “agarrá los libros que no muerden”. El resultado salta a la vista con solo leer lo que escriben o tratar de entender lo que parlotean.

Al final siempre llego a la misma conclusión: de todas las especies, la humana es la única que involuciona, se nos estará achicando el cerebro por falta de uso?