martes, 19 de febrero de 2013

30 AÑOS NO ES NADA


La Joya programó mi celular para que yo pudiese recibir los mails y así, según él, poder hacer un seguimiento sin necesidad de estar frente a la compu. A la pucha!! yo no tenía ni idea de que mi celu podía hacer esas cosas; anda saber todo lo que el aparatito puede hacer y yo sin saberlo.

El domingo a la noche estábamos disfrutando de este febrero afiebrado, en el patio, buscando alguna brisa perdida en el aire, cuando mi celu me avisa con un discreto “pling” que había entrado un nuevo mail, como soy un poco “abusiva” con los news letters, suelo recibir bastante basura electrónica, es un movimiento casi automático: entrar-leer-tirar.

El contacto informaba de un nombre desconocido para mi, pero igual lo chusmee para ver quien era. Sorpresa!: una compañera de 5° año que encontró mi mail googleando, para comentarme que van a festejar el 30° aniversario de nuestro egreso, que están rastreando a todos para hacer una fiesta como Dios manda, y que este primer contacto fuera el primero de muchos. Note como mi pobre corazón daba brincos de alegría.

No he tenido la posibilidad de cruzarme con un ex compañero, ya que mi paso por el secundario (y primario) fue bastante atípico, por cuestiones laborables de mi padre, jamás pude plantarme en la tierra y poder disfrutar de un entorno que se pusiera amarillento de viejo, al contrario, fueron muchos traslados, con todo lo que esos cambios implican: cambio de ciudad, de casa, de amigos, de escuela; tuve que desarrollar la habilidad de adaptarme a las costumbres de cada lugar para ser aceptada como una mas, en el menor tiempo posible, pero generalmente cuando eso ocurría, ya comenzábamos otra mudanza, dejando atrás los nuevos afectos y llevándome la tonada típica de la provincia, incorporada.

Mi paso por el secundario fue bastante dramático, hice de 1° año a 4° en Mendoza, y me quedó un 5° solitario y perdido en Resistencia (Chaco), suena fulero? Yo tenía, en ese entonces, 16 años, debía abandonar todo, y empezar, nuevamente, de cero. No voy a entrar en detalles de las escenas vividas, es fácil imaginar.

Pero volviendo al mail, me obligó a hurguetear en los cajones de mi memoria y como por arte de magia, los recuerdos fueron ganando nitidez, y ahí estaba yo, la recién llegada con guardapolvo abrochado atrás, medias ¾ azules, zapatitos negros y la misma cara de pánico que ya tantas veces había experimentado. El “bicho raro era yo”, así que la timidez del primer día me obligó a sentarme en el primer banco, para no ver las miradas curiosas y el típico: “y esta de donde salió?”. Después el tiempo ayudó a que todo, simplemente, “fluyera”. Con el paso de la primera semana de clases, resulte no ser la única, recuerdo que llegó Ileana de Tucumán y  Roberto? de Paraguay.

Fue uno de los cambios mas difíciles que tuve que superar, venia de una ciudad muy grande, progresista y ahora estaba en una pequeña, a enormes distancias de cualquier lugar conocido por mi, con una idiosincrasia muy particular, en plena adolescencia y a punto de comenzar 5°año.

Pipi (la del mail) se acordó de mi, y eso me pone muy feliz. No creo tener la voluntad para asistir al agasajo, me siento extraña, ajena y lejana con todos ellos, compartí un solo año de sus vidas y eso, mirando hacia atrás, equivale a muy poco.

miércoles, 13 de febrero de 2013

TODO UN CLASICO


A veces nos quejamos de que el tiempo corre velozmente, la tecnología gobierna nuestras vidas y parece imposible alcanzarla, todos buscamos lo ultimo de lo ultimo para ganar confort en nuestras vidas, aunque generalmente solo logramos complicaciones; si la tecnología es complicada y requiere de una gimnasia mental que no es para cualquiera.

Los adolescentes y los jóvenes son los que se adaptan mejor a este vil sistema, no sabrán de matemáticas, ni de historia, harán trizas la gramática y las expectativas de los maestros, pero dominan el terreno de la tecnología, siempre con lo ultimo en telefonía celular, computación, play station, aparatos que aprenden a manejar en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando llegan a la edad de sacar la licencia de conducir, muchos aspiran al mejor modelo, el mas deportivo, el mas llamativo, el mas veloz, el que tenga los parlantes mas grandes para escorchar los oídos de los transeúntes o simplemente "tunear" el auto de papá.

Y acá arranca la historia de hoy: mi sobrino y mi chancleta mayor tomaron clases de manejo, a mi chancleta le faltan algunas clases para su examen, pero el mocito ya tiene su reluciente licencia.

Unas semanas antes de dar su examen dio el gran salto a la independencia de movimientos, y contando con sus ahorros invirtió, con gran emoción, en su primer  “cuatro ruedas”. Me sorprendió saber que buscaba un clásico pero pensé que podía ser solo una idea, algo pasajero, viendo los tiempos que corren no son muchos los que piensan en su primer bólido como en un modelo de hace 30 años atrás.

Busco, gastó suelas de tanto caminar, y se tragó muchas desilusiones, hasta que dio con un diamante en bruto: un Dodge 1500 del 70 y pico con tan solo 55.000 km, para quienes entienden de motores, saben que esto lo convierte en figurita difícil.

Y llegó el gran día: “Tia mañana me acompañas a buscar el “Milky”, el aún no tenía licencia, así que sería yo la de los honores. No fue fácil arrancar con elegancia un auto sin dirección asistida y pocos frenos, pero llegamos a casa enteritos.

Nadie podía borrarle la sonrisa de felicidad, orgulloso el mocete, estaba contentísimo con su adquisición: pintura impecable, tapizados de cuero, luces funcionando, mecánica general muy buena, una verdadera pieza de colección.

Hoy ya con su licencia, practica moverse por la ciudad llevando de copilotos a mis chancletas y un GPS, por que mi sobrino es de los que hacen dos cuadras y se pierden, pero ya aprenderá.


domingo, 3 de febrero de 2013

BUENO Y GRATIS

Estaba buscando por internet  música (libre y gratuita) para poner al video de las vacaciones que estoy preparando. Y di con unos sitios donde músicos que no son conocidos, suben y comparten su trabajo sin costo alguno, salvo un pequeño link que piden pegues en tus videos.
Hay de todo: bueno, malo, raro, etc, de todos los ritmos e idiomas, escuchando un poco por aqui y un poco por alla di con esta Joyita.




Que tengas una linda semana!

domingo, 20 de enero de 2013

DAR LA CARA


Ya han pasado más de dos años desde que se me dio por despotricar contra el mundo, la familia y mi karma en este blog.

Es fácil escribir boludeces sin dar la cara, mostrando en el perfil una caricatura, pero esto no pasó por querer estar “oculta”, sino por culpa de las cámaras digitales.
Y acá va mi viajecito al pasado:

Mi viejo, gustaba mucho de la fotografía, por aquel entonces las cámaras funcionaban a rollo, no tenían baterías y los objetivos eran muy amables con una. Se buscaba “eternizar” gratos momentos con familia y amigos, viajes, etc. Había tiempo de sobra para sacarse los anteojos, acomodarse el pelo, la ropa y hasta para ensayar una linda sonrisa mientras el fotógrafo gritaba: "che, mas juntos que no entran". Ahora llevan las camaritas a todas partes y cualquier escrache es digno de darse a conocer al mundo entero, y si no entran le mandan "panorámica" o "360" y listo.

Después, venía el proceso de volver a colocar la película en su estuche, las cámaras traían una pequeña palanquita que se hacía girar hasta que toda la película quedaba encerradita y apartada de la luz, para llevarla a revelar a la casa de fotografía, proceso que duraba varios días y no era barato, este dato es importante ya que uno debía elegir bien que fotografiar.

Luego, las fotografías impresas en papel, eran guardadas como preciados trofeos en álbumes, para ser mostradas en ocasiones especiales.

Pero aparecieron ellas, las digitales (las guachas, bah!), prácticas, compactas, con pantallita y un monton de funciones que jamas se usan, con memoria para guardar lo bueno y lo malo. Todo el mundo boludeaba (y aún boludea) con las camaritas, tratando de sorprender a algún distraído, o practicar la muy popular “autofoto” que tiene por objetivo ganar la mayor cantidad posible de "I like" en el "Face".

Noté que con estos bichos electrónicos ya no era fotogénica, por mas que me esforzaba, en todas las fotos salía peor que la del DNI. La lente se convirtió en mi enemiga número uno, muecas, un ojo cerrado, demasiado arrugada, muy gorda, petisa retacona; pero nunca bien, ni siquiera levemente bien. Arruine las fotos de 15 (y no exagero) de una de mis chancletas, por culpa del fotógrafo y sus “tomas espontáneas”. No tuvo en cuenta que una señora de mi porte necesita unos minutos de preparación.

Así que decidí borrar mi imagen de todas partes, aprendí a esquivar el “click” y si alguna vez me sorprendían, la imagen era borrada inmediatamente, luego de soportar las carcajadas de las chancletas.

Este verano, me tomaron una, donde me dieron tiempo a esconder los anteojos, meter panza y posar..... entonces me animé a dar la cara.