Algunas mujeres cuando sus hijos crecen y ya se deja de escuchar el famosos: "maaaa me ayudas", nos sentimos como perdidas en un mar de dudas y por que no, desolación, de pronto el tiempo se hace chicle en nuestras manos, se terminan las corridas, las tardes de tareas escolares, y aunque el "ma, me llevás" aún se escucha, ya no es como antes, ahora se arreglan solos, descubrieron que con la "SUBE" van a todas partes.
Y empezamos a deambular por la casa como loca en neuro-psiquiátrico, sin saber, al principio, que esta pasando, con dudas que rebotan en la cabeza como: "y ahora que hago?".
Luego, como luz al final del túnel, las ideas se aclaran, recobramos la calma y todo comienzan a fluir, y aparecen las ganas de retomar la carrera abandonada, buscar un trabajo de medio tiempo o de tiempo completo, desempolvar el título universitario y ejercer la profesión, tomar clases de gimnasia, yoga, tai chi, dar largas caminatas para evitar que la falta de "corridas" nos haga ver gorditas frente al espejo, viajar de aqui para alla y en cualquier época del año, buscarse un amante, por que no? si total lo que importa es llenar ese tiempo que flota en el aire, y sentirse útil. hay tantas cosas que siempre quisimos hacer, pero los hijos demandan, el tiempo pasa y los deseos se archivan.
A mi se me dio por lo "artesanal" ya te conté que me hice el "limoncello" y tambien un "narancello" como para que el invierno no me sorprenda con la bodeguita vacía. Hice velas de todos los colores y tamaños, por que a la Joya le gustan, empecé a juguetear con la maquina de coser haciendo cosas pequeñas para adornar las habitaciones de las chancletas,
y cuando la maquina de coser descansaba le daba la "nudo esmirna" haciendo las alfombras de totora,
y enlazando cuadraditos de cuero con crochet. Y mi loca cabeza sigue pensando: "y ahora que mas....?" pero como no confío en ella por que la guacha se dispersa, me compre una libretita y voy anotando todas las cosas que quiero hacer, me mantengo ocupada en algo que me encanta, las manos todavía están un poco fuera de punto, pero ya se pondrán a tono.
martes, 12 de marzo de 2013
viernes, 8 de marzo de 2013
HACER LO CORRECTO?
Viejas enseñanzas nos dicen que debemos hacer lo correcto, debemos ser honestos, que
hacer el bien “hace bien” al espíritu, al corazón, y nos hace
sentir plenos como humanos.
El día domingo en la puerta de casa encontramos, con mi
esposo, un gatito hermoso sin identificación, nos dio mucha pena verlo en la
calle expuesto a infinidad de peligros. Lo llamamos y se nos acercó confiado,
lo que me demostró que pertenecía a un hogar.
Mientras mirábamos a un lado y al otro a ver si alguien lo
buscaba, el simpático gatito entro con toda la confianza del mundo a mi casa,
como si la conociera. En menos de una hora nos había comprado a todos los integrantes
de la familia. Tristín y Salem (mis
gatos) estaban desconcertados, y las presentaciones fueron a puro gruñido con lomo erizado.
El día lunes a primera hora puse manos a la obra, recorrí el
barrio pegando fotocopias con fotos del minino y los datos de contacto para
lograr un pronto regreso a casa, luego de la “aventura”. Hable con los vecinos,
pensando que tal vez alguien lo podría reconocer.
Pasó el lunes, el martes, el miércoles, los tres gatos ya
estaban sociabilizando, incluso hasta nos animamos a ponerle de nombre"Igor" al
recién llegado, habíamos resuelto que si para el día sábado no aparecía el
dueño haríamos una visita a la veterinaria para que le practicaran una revisión
completa.
En la familia se comenzaron a escuchar comentarios como: “que
bueno sería que se quede”, “ya se acostumbro a nosotros” o el típico “es tan
buenito”. Pero yo pensaba que en algún lugar
alguien lo estaba buscando, que tal vez había personas muy tristes imaginando
que algo terrible le había sucedido.
Hoy, jueves, hace unas horas no más, tocó el timbre una vecina
con la que yo había hablado, me esperaba en la puerta con la dueña del “pequeño
Igor”, una señora con dos nenas chiquitas que se apuró a decir “hace tres días
que lo busco”… “lo que pasa es que me sigue y después no sabe volver”, sus
palabras sonaron toscas y un poco rudas, cuando entré a buscar a Igor para entregárselo le
gritó de manera tan irrespetuosa a sus hijitas, que en dos segundo pensé mil
cosas, una de ellas fue: "si trata así a sus hijas como tratara al gatito” y también
pensé: “ no se lo doy nada”, Pero la
señora se oía temperamental y yo no tenía intensión de desatar un pleito con
una persona que tiene tatuajes azules en los nudillos.
Asi que entregue a Igor a su dueña, le sugerí amablemente
que le coloque un collar con chapita identificatoria y pregunté cual era el
nombre, me contestó: “no tiene nombre” y sin mas vueltas y mucho menos un
gracias por todo se marchó, con esa belleza blanca y amarilla entre los brazos.
Hacer lo correcto, a veces no da los mejores resultados, me
siento terriblemente triste, y un sentimiento egoísta me invadió que machaca en mi cabeza la frase: en casa hubiese estado mejor.
sábado, 2 de marzo de 2013
FATTO IN CASA
Sigo incursionando en las artes manuales, reivindicando el gusto
por lo casero y artesanal, considerando que es una de las mejores terapias que
conozco.
A mi regreso de
las vacaciones encontré en casa, una botella de vodka cerrada; vaya uno a saber
de donde salió (menos averigua Dios y perdona, diría mi abuela). Sin indagar en el tema decidí guardarla y
dejar que el tiempo se encargue de ella.
Un día mirando el canal Utilísima,
pasaron una especie de receta rápida de “Limoncello”, explicada a duras penas
por el cocinero Donato, a quien no se le entiende ni jota con esa mezcla
teatralizada de “italiano castellanizado”. Logré captar el
procedimiento luego de ver la repetición varias veces por internet.
Por lo que pude deducir, ya que mi italiano se limita a un par de
palabras de las "non sancta", los ingredientes eran:
Una botella de vodka (ya la tenía) o alcohol de cereal
5 o 6 limones (de cascara bien amarilla, esos que parecen de
plástico)
Una botella de vidrio (la misma del vodka)
Pela-papas (pedí uno prestado a mi vecina, por que mío no tiene
filo)
Almanaque (eso lo agregué yo, me cuesta recordar que día vivo)
Procedimiento, según el cocinero italiano de la media lengua:
Pelar lo limones con el pela-papas, tratando de sacar la piel amarilla lo mas
finita posible evitando la piel interior de color blanca y sabor amargo. Me llevo
media mañana y algunos cortes en las yemas de los dedos, pero lo logré.
Colocar las cascaras dentro de la botella con la bebida
espirituosa.
Dejarlo reposar durante 7 días en lugar oscuro (alacena)
Transcurrido dicho tiempo filtrar el vodka, ahora de bonito color
amarillo.
Preparar un almíbar; el guacho no dijo que cantidad, solo aclaró:
una parte de agua y una de azúcar, o sea podía ser un litro y un kilo, mil
litros y mil kilos etc, eso es lo que tiene este canal: siempre te pasan los datos del paso a paso a medias. Por las dudas yo hice 400 cm3 de agua +
400 gramos de azúcar.
Mezclar almíbar con vodka amarillo y dejar reposar nuevamente, pero
esta vez 20 días.
Lo hice, probé una copita antes del almíbar (me gustó), probé una
copita con el almíbar (también me gustó), convidé a la vecina como agradecimiento
por el préstamo del pela-papas (le gustó, se tomo dos copitas), le coloque un rótulo con la fecha en la que se
cumplen los 20 días y lo escondí, sino, no llegamos ni a la semana.
martes, 19 de febrero de 2013
30 AÑOS NO ES NADA
La
Joya programó mi celular para que yo pudiese recibir los mails y así, según él,
poder hacer un seguimiento sin necesidad de estar frente a la compu. A la pucha!!
yo no tenía ni idea de que mi celu podía hacer esas cosas; anda saber todo lo
que el aparatito puede hacer y yo sin saberlo.
El domingo
a la noche estábamos disfrutando de este febrero afiebrado, en el patio,
buscando alguna brisa perdida en el aire, cuando mi celu me avisa con un
discreto “pling” que había entrado un nuevo mail, como soy un poco “abusiva”
con los news letters, suelo recibir bastante basura electrónica, es un
movimiento casi automático: entrar-leer-tirar.
El
contacto informaba de un nombre desconocido para mi, pero igual lo chusmee para
ver quien era. Sorpresa!: una compañera de 5° año que encontró mi mail googleando, para
comentarme que van a festejar el 30° aniversario de nuestro egreso, que están
rastreando a todos para hacer una fiesta como Dios manda, y que este primer
contacto fuera el primero de muchos. Note como mi pobre corazón daba brincos de
alegría.
No he
tenido la posibilidad de cruzarme con un ex compañero, ya que mi paso por el
secundario (y primario) fue bastante atípico, por cuestiones laborables de mi
padre, jamás pude plantarme en la tierra y poder disfrutar de un entorno que se
pusiera amarillento de viejo, al contrario, fueron muchos traslados, con todo lo que esos cambios implican: cambio de ciudad, de casa,
de amigos, de escuela; tuve que desarrollar la habilidad de adaptarme a las
costumbres de cada lugar para ser aceptada como una mas, en el menor tiempo
posible, pero generalmente cuando eso ocurría, ya comenzábamos otra mudanza,
dejando atrás los nuevos afectos y llevándome la tonada típica de la provincia, incorporada.
Mi paso por el secundario fue bastante dramático, hice de 1° año
a 4° en Mendoza, y me quedó un 5° solitario y perdido en Resistencia (Chaco), suena fulero? Yo tenía, en ese entonces, 16 años, debía abandonar todo, y empezar, nuevamente, de cero. No voy a entrar en detalles de las escenas vividas,
es fácil imaginar.
Pero
volviendo al mail, me obligó a hurguetear en los cajones de mi memoria y como
por arte de magia, los recuerdos fueron ganando nitidez, y ahí estaba yo, la
recién llegada con guardapolvo abrochado atrás, medias ¾ azules, zapatitos
negros y la misma cara de pánico que ya tantas veces había experimentado. El
“bicho raro era yo”, así que la timidez del primer día me obligó a sentarme en
el primer banco, para no ver las miradas curiosas y el típico: “y esta de donde
salió?”. Después el tiempo ayudó a que todo, simplemente, “fluyera”. Con el paso de la primera semana de clases, resulte no ser la única, recuerdo que llegó Ileana de Tucumán y Roberto? de Paraguay.
Fue
uno de los cambios mas difíciles que tuve que superar, venia de una ciudad muy
grande, progresista y ahora estaba en una pequeña, a enormes distancias de
cualquier lugar conocido por mi, con una idiosincrasia muy particular, en plena adolescencia y a punto de comenzar 5°año.
Pipi (la
del mail) se acordó de mi, y eso me pone muy feliz. No creo tener la voluntad
para asistir al agasajo, me siento extraña, ajena y lejana con todos ellos, compartí
un solo año de sus vidas y eso, mirando hacia atrás, equivale a muy poco.
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